A 24 años del último viaje del Dirigible de La Serenísima

En la década del `90 La Serenísima adquirió un dirigible para realizar una original campaña publicitaria por todo el país. En noviembre de 1996 en cercanías de Campo Andino (Santa Fe) sufrió un desperfecto y quedó destruido

Como fuera informado en las páginas del diario La Opinión de Rafaela, el 22 de noviembre de 1996 debido a las inclemencias del tiempo la aeronave cayó en inmediaciones de un poblado rural, Campo Andino, departamento San Javier, provincia de Santa Fe. No hubo que lamentar víctimas aunque la aeronave quedó totalmente destruida.

Según información recabada por Miguel Ignacio Costa en su blog, medía 59,13 metros de largo, por 19,20 metros de ancho y unos 20,42 de alto, matriculado N601LP modelo Skyship 500HL, fabricado por Airship Industries recorrió el país entre 1995 y 1996.

Equipado con dos motores Porsche alcanzaba la velocidad máxima de 99.7 km/h, siendo su velocidad crucero de 56,3 km/h, y los 63.000 metros cúbicos de helio le daban una autonomía de unas 17 horas ininterrumpidas de vuelo, entre los 1000 y 1500 pies de altura (300 a 500 metros).

Importado de EE. UU., fue armado en el país, más precisamente en San Nicolás, provincia de Buenos Aires. Sólo podían subirse 2 tripulantes y 5 pasajeros, a su vez, requerían de un equipo bastante grande y mucha coordinación.

“Cuando partía de su base ubicada en el desaparecido aeropuerto internacional de Don Torcuato, para recorrer otras provincias debía siempre estar acompañado por un equipo de tierra, estamos hablando de alrededor de 7 vehículos que tenían que ir a la par del dirigible para brindarle soporte. Se imaginarán que operarlo no era algo tan simple como aterrizar y decir: llenalo con Helio Premium Pliz”, escribe Costa en su blog.

“La aeronave fue piloteada por lo menos por cuatro personas: Bob Fowler, un norteamericano oriundo de Massachusetts, John Fox (australiano), y dos argentinos: José María Vaca y Rolf Hossinge, quien fue comandante en Aerolíneas Argentinas y uno de los pilotos más reconocidos que tuvo el país”, aclara el aficionado Miguel Costa.

Sobrevoló por varias provincias y no estuvo exento de recibir “tiro al blanco” por parte de “inconscientes”.

El informe de Aviación Civil

Según el informe de la Junta de Investigación de Accidentes de Aviación Civil: “El dirigible realizaba un vuelo de propaganda por distintas localidades del norte del país y regresaba a Buenos Aires. El 21 de noviembre había arribado a Ceres, provincia de Santa Fe, procedente de Santiago del Estero. El día 22 debía reiniciar el vuelo 1215 haciendo el tramo Ceres-Rosario, con escala en Rafaela, para un posible reabastecimiento. La aeronave era acompañada por un equipo constituido por siete vehículos dentro de los cuales estaba el vehículo que permitía los aterrizajes normales (Mastrack) al cual se aferraba el dirigible en tierra. La tripulación constituida por dos pilotos pidió la información meteorológica para despegar de Ceres el 22 a las 8.00 horas. La oficina meteorológica recibió y entregó los Metares de las 06.00 y 07.00 horas pero el comandante del dirigible no esperó los de las 08.00 horas. El N 601 LP despegó de Ceres hacia Rosario a las 08.42 horas. El equipo de apoyo replegó la torre del Mastrack y partió detrás del dirigible. Dieciocho minutos después del despegue, el Comandante recibió la información del equipo de apoyo, que Rosario iba a cerrarse dentro de las dos horas. El comandante decidió cambiar el destino a Santa Fe. El equipo de apoyo seguía al dirigible a unos 20 km detrás por la ruta 34. Este equipo se adelantó llegando a Rafaela antes que el dirigible. El jefe del mismo notificó al comandante que el frente frío ya se encontraba afectando a Rafaela que no iba a poder arribar a esta localidad. El comandante puso rumbo a Esperanza y poco después a San Justo (Santa Fe). En la zona de Campo Andino fue alcanzado por el frente, realizando un aterrizaje de emergencia. La tripulación intentó desinflar el dirigible, pero al no completarse la emergencia, fue arrastrado por el fuerte viento a unos 3 km del lugar de descenso donde resultó destruido. El piloto y copiloto resultaron ilesos».

Siendo las causales del accidente, entre otros, salir sin la información meteorológica necesaria para una operación segura, no actualizar la información de vuelo, permitir que el equipo de tierra se adelante, demorar hasta ser alcanzado por el frente de tormenta para realizar un aterrizaje de emergencia.

Un curioso comentario a este informe aparece en el blog, sería el principal referente de la empresa de dirigibles en EE. UU. y que fue el encargado de traerlo a nuestro país. Ernesto C. Baggini, presidente de Airship Marketing Corporation. Este profesional señala errores en el informe y asegura que siempre se viaja “con información anticipada de la situación meteorológica de las rutas a recorrer, pero siempre sobre la base de la información aportada por el servicio meteorológico nacional y el de las distintas torres de control de los aeropuertos, en este caso la torre de Rosario, que no dio la información correcta, todo lo contrario, nos dieron datos totalmente incorrectos, lo que llevó a que debiéramos separarnos de la dotación de tierra que debe seguir al dirigible en todo momento”. Finalizando que “es muy importante que se sepa que el dirigible es un equipo de vuelo más seguro del mundo”.

Un lugareño de Campo Andino, Daniel Galetti, quien emigró de muy pequeño, consultó a su padre sobre aquel accidente: “El dirigible según lo que recuerdan los parroquianos de esa época, se preparaba, de acuerdo a las maniobras de sus tripulantes a poder bajar en lo que sería un campo aledaño a la ex cooperativa de consumo del pueblo, no logran su cometido y llegan a un campo de la propiedad de Redondo (actualmente fallecido), cerca del casco de la estancia que era propiedad de don Enrique Trombert (también fallecido), donde logran amarrarlo, pero se les vuelve a ir hacia el cardinal este, bien sobre donde corre el arroyo llamado Añapiré, o vulgarmente conocido como ‘saladillo’. Es ahí donde no puede hacer nada por su estructura ya que es dañada por el descontrolado andar del aparato. Y como dato simplemente de relato de relleno, puedo decirle (según cuenta mi padre), existen algunos restos de la lona del aparato, oficiando de cubre sol en la Comisaría del pueblo.”

Se agradece en estas notas a Daniel Giuliani por brindar el material fotográfico, quien junto a Ernesto Algaba pilotearon un Cessna 152 realizando el avistaje del dirigible un domingo 24 de noviembre de 1996.

Publicado en el diario la Opinón de Rafaela – Fotos aportadas por Lázaro Villarruel

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