La falta de capacidad industrial para procesar la creciente producción de leche encendió una señal de alarma en el sur de Córdoba. A partir del 31 de julio, unos 40 tambos de Serrano y la región se quedarán sin planta para entregar su producción, luego de que la empresa Punta del Agua, de James Craik, les comunicara que no podrá seguir recibiendo leche debido a que su capacidad industrial se encuentra colapsada.
La preocupación fue expresada por Martín Echavarri, presidente de la Cooperativa Tambera Dos Hermanas de Serrano, quien explicó en una entrevista con Cadena Melodías que el problema no responde a una caída de la demanda, sino a la imposibilidad de procesar el volumen de leche que hoy generan los tambos.
«El sector está viviendo una fase de muy buena producción de leche porque, desde lo climático, ha sido un año favorable. Hoy el problema es la falta de capacidad industrial para procesar esa leche», afirmó.
Según el dirigente, el consumo muestra signos de recuperación y el escenario comercial también presenta indicadores positivos gracias a la exportación.

«Hay buenas noticias por el lado de la exportación, con precios normales que hacen que haya demanda desde Brasil y otros países. Hoy no tenemos un cuello de botella en la parte comercial, sino en la parte industrial», explicó.
Plantas cerradas y capacidad ociosa
Echavarri señaló que la situación encuentra una explicación en la paralización de importantes industrias lácteas del país.
De acuerdo con el dirigente, Argentina tiene actualmente alrededor de cinco millones de litros diarios de capacidad industrial fuera de funcionamiento, principalmente por la inactividad de plantas pertenecientes a SanCor y Verónica. Esa capacidad perdida hoy no puede absorber el crecimiento de la producción registrado durante este año.
Mientras tanto, los productores mantienen negociaciones para encontrar una solución.
La principal alternativa es que La Serenísima autorice el envío de la leche hacia su planta de Canals. Si esa posibilidad no se concreta, deberán distribuir diariamente la producción entre distintas industrias, una logística mucho más compleja y costosa.
«Estamos en la lucha y trabajando contrarreloj para encontrar una salida», resumió Echavarri.
Un impacto que excede al tambo
La preocupación también alcanza a la economía regional. Los 40 establecimientos involucrados generan un importante movimiento económico mensual en Serrano y Jovita.
Según estimaciones de la cooperativa, estos tambos movilizan alrededor de 1.500 millones de pesos por mes, recursos que impactan directamente en transportistas, proveedores, veterinarias, comercios y servicios de ambas localidades.
Por eso, desde el sector advierten que la resolución del problema no solo resulta clave para sostener la actividad de los productores, sino también para preservar el entramado económico de toda la región.
La expectativa ahora está puesta en lograr una rápida respuesta por parte de la industria que permita garantizar la recepción de la leche y evitar que una coyuntura vinculada a la capacidad de procesamiento termine afectando a una de las principales cuencas lecheras del sur cordobés.














