La competitividad de la lechería ya no depende exclusivamente de la eficiencia de los tambos o de la industria procesadora. Según planteó el ingeniero Miguel Taverna durante una presentación realizada en TodoLáctea 2026, el verdadero desafío pasa por fortalecer la articulación entre ambos eslabones para capturar más valor en conjunto y responder a un mercado cada vez más dinámico y exigente.
El especialista explicó que la relación entre producción e industria posee características que la vuelven especialmente estratégica. La naturaleza perecedera de la leche, los largos ciclos biológicos de la producción, las inversiones específicas requeridas en ambos sectores y las diferencias en el acceso a la información y al poder de negociación convierten a esta articulación en un aspecto central para el desempeño de toda la cadena.
Uno de los puntos más sensibles es la formación del precio de la leche cruda. A diferencia de otros sectores agropecuarios, donde los precios fluctúan diariamente según la oferta y la demanda, en la lechería los valores suelen definirse de manera mensual. En los principales países productores, el precio se construye a partir de la valorización industrial de la leche, los mercados de destino y el marco institucional que regula aspectos como la calidad, la recolección y los contratos.
Taverna remarcó además la importancia de los sistemas de pago por calidad, considerados una herramienta fundamental para transmitir señales al productor sobre los atributos que mejoran la eficiencia industrial y responden a las demandas de los consumidores y los mercados.

El análisis también señala que las experiencias internacionales más exitosas se apoyan en reglas claras, transparencia en la construcción del precio, reducción de la incertidumbre e información técnica y económica permanente. Cuando estos elementos no están presentes, suelen predominar los conflictos, la falta de inversiones y una menor capacidad para generar valor.
En ese contexto, el autor considera que la lechería puede convertirse en uno de los motores del crecimiento argentino, siempre que avance en mecanismos que fortalezcan la coordinación entre producción e industria. Herramientas como el Observatorio de la Cadena Láctea (OCLA), simuladores económicos, modelos de costos y diversas instituciones sectoriales aparecen como recursos fundamentales para consolidar ese proceso.
Finalmente, el documento concluye que las cadenas lácteas más competitivas no son aquellas que carecen de tensiones, sino las que logran desarrollar mecanismos estables para gestionarlas y sostener acuerdos en el tiempo, adaptándose a las distintas realidades productivas e industriales.
A continuación, se adjunta el documento completo presentado por el Ing. Miguel Taverna durante TodoLáctea 2026.


















