El presente de los tambos: no todo se resuelve con un mejor precio

El ingeniero agrónomo Aníbal Lee, asesor y consultor en Nutrición de vacas lecheras opina respecto a la situación actual de los tambos poniendo el foco en la necesidad de un mejor precio, pero a la vez con el objetivo de ajustar tareas tranqueras adentro.

El escrito que Aníbal Lee, integrante de PROAL (Profesional en Asesoramiento Lechero) hizo llegar a www.todolecheria.com.ar señala lo siguiente:

Desde que trabajo en el sector lechero como asesor y consultor en nutrición he venido escuchando “por siempre”, que la lechería está en crisis y que los tamberos reclaman una mejora en el precio que cobran. Me parece totalmente justo y necesario el reclamo; ya que a través de los años lo que se puede apreciar es la desaparición de pymes en el interior del país que son el motor económico de los pueblos del interior por la demanda de mano de obra que generan.

Históricamente se tuvo como referencia u$s 0,30 por litro de leche que, dependiendo del dólar que se tome, rondaría entre los $29 y $30.

Otro indicador que se suele mirar es la participación del productor en el precio de los lácteos. Las distorsiones que generan los precios máximos y cuidados, más las retenciones a las exportaciones hacen que los precios de venta, tanto minoristas como mayoristas, sean bajos y no alcancen para cubrir los costos.

El último eslabón de la cadena es uno de los más perjudicados, porque todas las distorsiones se llevan al precio de la materia prima en la góndola. Hay que remarcar que existe mucha diferencia entre lo que recibe el productor y lo que paga el consumidor.

Sin embargo, acá debemos dejar bien en claro que el quebranto de las empresas obedece a responsabilidades compartidas. Por un lado, tenemos al Gobierno y por el otro a los propios productores.

Para el primer caso, una de las posibles soluciones para frenar la pérdida de pequeñas y medianas empresas pasa por la implementación de un plus en el pago por calidad del producto. Este sistema hace foco en los componentes (sólidos principalmente).

Otra cuestión que ayudaría bastante al sector es la oferta de créditos “blandos” y a largo plazo para la realización de inversiones. Tengamos en cuenta que muchas de las instalaciones e infraestructura quedaron viejas y obsoletas (sala de ordeño, corral de espera, equipos de frío, etc.). Es clave hacer foco en el bienestar animal de nuestros rodeos en busca de una mayor producción (sombra, ventilación y aspersión). Muchas veces el problema está en que se hace foco en los costos; pero se pierde de vista el retorno de la inversión.

Por otro lado, tenemos al productor agropecuario que tiene mucho para trabajar y mejorar tranqueras adentro. Desde simples registros que ayudan a la toma de datos y mejoran el proceso de toma de decisiones hasta la contratación de un profesional para un área específica (reproducción, nutrición, calidad de leche, guachera, agronomía, etc.). Es decir, falta incorporar tecnologías de insumos y procesos. Estas últimas, sin costo financiero, pero implican un cambio de manejo a la hora de pensar y trabajar.

No puede ser que la alimentación del tambo sea manejada por gente que no es experta en la materia teniendo en consideración que la misma representa más del 50% del cheque de la leche y que a su vez repercute de manera directa en la producción individual, crianza y recría, índices reproductivos, sistema inmune del animal, etc. Esto es sólo un ejemplo, pero así pasa con otros temas que hacen a la producción propiamente dicha.

Muchas veces tenemos profesionales con una visión holística, que tienen ideas básicas y nociones generales sobre todas las “aristas” que componen el sistema. Sin embargo, eso no es lo que el productor necesita. Estaría bueno o sería más prudente trabajar con asesores o consultores “especialistas” ya que ellos tienen años de estudio, experiencia e investigación sobre los temas a tratar en la diaria.

También debemos esclarecer preconceptos o paradigmas que se encuentran muy arraigados en la gente que lleva tiempo trabajando en el campo. Eso sólo se demuestra con resultados productivos y para eso necesitamos capacitar a nuestro personal. Es decir, hay mucho para desmitificar y corregir.

En definitiva; es cierto que nuestra lechería merece un mejor precio, pero con eso sólo no alcanza para mejorar la rentabilidad y frenar el cierre de tambos. El productor requiere de la ayuda de profesionales expertos en la materia y armar “equipos de trabajo” (dueño, empleados, asesores) que sean funcionales para el sistema de producción.

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