En Don Juan, la eficiencia y la sustentabilidad se apoyan en datos y un equipo de trabajo

La quinta parada en la búsqueda y muestra de tambos sustentables fue en Freyre, en el establecimiento Don Juan de la familia Maranzana, quienes muestran capacidad de gestión y superación junto a profesionales de Cambio Rural y el INTA.

Juan, Gabriel y Mauricio Maranzana y un equipo que “raspa” y crea motorizan el día a día del establecimiento Don Juan, en Freyre, muy cerca de San Francisco. La idea que los guía es encontrar un justo equilibrio entre la sustentabilidad y la rentabilidad de su tambo, y aquí abren las tranqueras para compartir su experiencia. Como guarda de este 5to viaje está el ingeniero Alejandro Centeno, jefe de la Agencia San Francisco del INTA.

El ABC de la eficiencia sustentable

La falta de información de calidad es uno de los grandes problemas que azota hoy a la empresa agropecuaria –señala Centeno- y ubica a este problema como uno de los más acuciantes del tambo que quiere ser eficiente pero desconoce cuáles con los parámetros que fallan y en qué orden deben abordarse.

A veces la premura por lo urgente deja de lado lo verdaderamente importante. Falta de práctica, desprecio de la importancia, desconocimiento de las herramientas y ausencia de una cultura basada en la eficiencia. Es imposible tomar decisiones si no hay un tablero de comando, apunta Centeno.

Toda empresa tiene cosas para mejorar pero sin información no se sabe por dónde comenzar y esto también impacta en los equipos de trabajo pues su mejor faena cae en saco roto al carecer de una jerarquía atinada en su resolución. “Un empleado comprometido siente satisfacción al observar que su aporte contribuye a una mejor producción”, afirma el especialista del Inta San Francisco, y asegura que “esto contribuye a la mejora de un intangible, que es el capital humano, incrementando el compromiso, colaborando en la construcción ajustada y a tiempo de las respuestas a los problemas que a diario propone un tambo que busca ser más eficiente y sustentable”.

Los números de Don Juan

El total de superficie de la explotación son 184 hectáreas de las que 113 son propias y unas 71 son arrendadas. 64 se destinan a la agricultura y unas 20 para silos y recría de machos.

Las instalaciones, galpones y casa ocupan unas 10 hectáreas con lo que quedan dedicadas al tambo propiamente dicho unas 90 hectáreas.

Para pasturas se destinan unas 60 hectáreas y otras 30 para el ensilado de maíz.

Indicadores promedio

-la dieta está compuesta por un 54% de pastura (en pastoreo directo), un 23% de silaje y otro 23% de concentrado.

-Son uso 10 kilos de materia seca (MS) de alfalfa, 5-7 kilos de silaje y otro 5-7 kgs de concentrados, con pequeñas variaciones según época del año.

Los litros producidos son 3500 con unas 139 vacas en ordeño y el resto de los registros son así:

El resaltado en amarillo es un parámetro que utiliza mucho el Inta San Francisco aunque estos valores pueden crecer si se integra la dieta con una mayor proporción de concentrados.

En Don Juan las vacas tienen un promedio de 8500 litros por lactancia

¿Cómo evaluar la sustentabilidad?

Desde el Inta San Francisco se ha definido la sustentabilidad en tres planos:

– Económica y productiva

– Cultural y social

– Ambiental

Esas tres dimensiones se distribuyen en 10 aspectos (productividad, riesgo, capacidad de crecimiento, resultado económico, confort para los operarios, bienestar y tratamiento de desperdicios, entre otros); y éstos se descomponen e unas 29 indicadores (productividad, riesgo, gestión, remuneraciones, capacitación, MdO familiar, consumo de agua y de energía, eficiencia en uso de nutrientes y otras variable),

En Don Juan los resultados los hemos planeado en modo semáforo, con sus verde, amarillos y rojos. Veamos:

Es un tambo de pequeña escala con alto nivel de eficiencia. Sus limitaciones en el acceso a la tierra es un dato muy serio en esta región por la disputa de uso del suelo con la agricultura. En los otros dos aspectos se trabaja para mejorarlos (Mejorar los promedios de descanso y franco del personal y un mejor manejo de filtraciones en las lagunas de desperdicios).

Se utiliza el sistema Sipeel desarrollado por el Inta Rafaela

 “Autoconsumo y un equipo que toma decisiones en base a datos”

En el equipo hay dos veterinarios que hacen el seguimiento de todos los parámetros, con reuniones trimestrales para analizar registros y tomar decisiones sean sanitarias o reproductivas. Trabajamos con un sistema informático que nos entrega datos sustanciales para la gestión. Un ingeniero agrónomo se ocupa de la alimentación propia y la que se integra desde el exterior.

“Desde hace tres años tenemos un tambero que vive allí con su familia y estamos muy conformes con su labor. Y por supuesto, Alejandro Centeno que desde el Inta nos ha ayudado mucho en el ingreso de prácticas y manejo que nos ha ayudado mucho en las mejoras, no solo respecto a la rentabilidad”.

Mauricio Maranzana (de rojo) tiene a cargo la gestión, las relaciones y la administración; Juan (Maranzana padre) tiene a su cargo lo financiero y la gestión y Gabriel Maranzana se desempeña más tranqueras adentro observando y gestionando lo productivo.

Respecto a la producción de alimentos y uso del suelo, en Don Juan se trabajó mucho para contener agua de inundación que durante años ocupó una parte del campo, con un impacto fuerte en la productividad durante 2016 a 2018. “Costaba que lleguen insumos, toda la logística estaba cortada, fueron años duros y hubo que trabajar mucho para que eso no volviera a ocurrir”, memora Juan.

En la siguiente ilustración se muestra la utilización del suelo en el establecimiento Don Juan:

La alfalfa y maíz para silo son los puntales de la producción propia de la alimentación animal. La proteína en invierno se asienta en maíz y soja mezclados. Se usa una máquina con dos cajones compartidos entre soja y maíz en franjas.

“Respecto a los silos hemos mejorado mucho en la proteína y llegamos a duplicar el promedio de contenido proteínico, aportando un elemento esencial en las vacas en ordeño. También estamos experimentando en la etapa de recría, con menos maíz pues se engrasaba demasiado”, cuenta Juan.

Se usan variedad 6 o 7 STS, de tal modo que pueda estar disponible conjuntamente con el maíz.

Soja STS y tecnología Clearfield para el maíz para poder recibir aplicaciones químicas simultáneas.

La estrategia productiva basada en el consumo de la propia producción de alimento comienza en 2018, y allí reside un clic en el establecimiento Don Juan. “La clave creo que reside en el autoconsumo, un puntal en el esquema que hemos adoptado. Tuvimos algunas dificultades con el personal que lo gestionaba y nos pusimos a trabajar nosotros mismo, de tal modo que pudiera mejorar en la eficiencia. Disminuimos desperdicios, roturas, incorporamos alguna maquinaria y dejamos de utilizar el mixer para asignar el alimento”, repasa Juan Maranzana.

Las instalaciones

Ahora, las fotos de hace 4 años muestra un tambo bastante diferente al actual y de algún modo expresa un establecimiento con muchos aspectos para mejorar, o bien discontinuar la explotación. “Estábamos en una encrucijada y si no me acompañaban mis hijos la cosa estaba muy complicada” dice Juan, quien ya pensaba en alquilar. No había crédito y el horizonte era de desazón”, agrega.

Un par de años después las instalaciones parecen otras en lo material y en la gestión. Un mejor manejo de las deudas dio lugar a una estrategia con cierto oxígeno, para disponer de parte de la alimentación para consumo propio y un flujo que permitió planear mejoras en las instalaciones.

En los últimos dos años hubo mejoras en todos los aspectos en el establecimiento Don Juan. Allí puede apreciarse la casa del tambero encargado.

Las guacheras son de armado propio a partir de ver su eficacia en explotaciones colegas.

Se comenzó a usar semen sexado y a los 15 meses promedio se incorporan al plantel de ordeno. El macho se recría y cuando tiene el peso acordado se envía a frigorífico.

Un tema clave fue la incorporación de un sistema informático que permitiera en primer lugar conocer el sitio donde se encuentra el tambo y a partir de ello proponerse las mejoras, paso a paso. En el grupo se comparan una veintena de tambos que integra cada uno su información en parámetros clave y ese registro arrojó la posición 1 a Don Juan, que ahora se encuentra en el sitial 2 de dicho grupo.

Por Osvaldo iachetta / Redacción TodoLechería

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