En Santa Susana hay eficiencia pastoril con suplementación a demanda

Los Guendulain comparten su estrategia productiva en Santa Susana, un tambo enclavado en el centro-sur de Córdoba. El sistema asienta su productividad en la utilización óptima de los escasos recursos y la ductilidad del equipo de trabajo.

Dentro de estos viajes para conocer tambos sustentables de la mano del Inta, nuestro periplo de hoy nos lleva al establecimiento Santa Susana de Bengolea, propiedad de la firma Don Paco S.A. El generoso anfitrión es el médico veterinario Alberto Guendulain, quien abre la tranquera y señala: “Desde hace 27 años trabajamos en el tambo en una sociedad que integramos tres hermanos, heredando el oficio de nuestros padres: Fernando quien vive en Coronel Moldes, Javier quien reside en General Deheza y yo, Alberto, quien estoy en la localidad  de Bengolea”. Se trata del Departamento Juárez Celman y está a 22 kilómetros del pueblo y otros 22 de la ruta y como puede imaginarse es un desafío importante sacar la leche del tambo y acarrear el alimento y los insumos. Además, viven allí tres familias que conducen el proceso productivo.

Los Guendulain administraban un tambo en Ucacha hasta 2012 cuando un episodio climático que incluyó lluvias torrenciales e inundaciones, por lo que decidieron relocalizar el establecimiento en su asiento actual.

La superficie que cobija al tambo Santa Susana tiene unas 200 hectáreas arrendadas de un suelo clase III que, “cuando lo alquilamos, venía de ser utilizado para producción de maní, con lo que aparecía con una estructura muy suelta”, comparte Alberto Guendulain en el marco de la transmisión vía streaming propiciada por el INTA Lechero.

Esta es la vista a partir de una captura de Google Earth de Santa Susana y allí se observan los lotes asignados a cada tarea. El lote inferior derecho (1) está compartido por un área improductiva y con maíz para ensilar recién sembrado. En 2 hay un lote de alfalfa y en las dos áreas más oscuras está el asiento del ganado. En 3 hay una superficie es una ensenada con un arbolado importante para descanso del plantel en verano y en 4 tiene asiento el tambo propiamente dicho y un espacio abierto para en ganado en invierno.

En 5 hay una verdadera curiosidad: hay una vizcachera que se extiende hasta un arroyo  en la parte superior. “Allí sembramos unos verdeos para contener a las vizcachas de tal modo que se mantengan alejadas de los espacios de producción. Estamos pensando en comenzar un proyecto productivo con vizcachas”, cuenta el productor.

En 6 hay un lote de unas 30 hectáreas con maíz de primera, en el lote 7 hay una alfalfa que transita su primer año y en el lote 8 hay una alfalfa sembrada en 2018. “En este campo las alfalfas duran tres años y el cuarto año se realiza una intersiembra con algún verdeo”, señala Alberto Guendulain.

En el lote 9 hay un maíz de segunda recién sembrado y en el lote 10 hay maíz de primera para silo.

En la siguiente captura se puede apreciar el ordenamiento del sector productivo propiamente dicho. En 1 está el patio de comida, con los silobolsas de maíz y los rollos de alfalfa. En 2 está el asiento del tambo y en 3 están las viviendas para las familias que allí se desempeñan. En 4 y 5 se pueden apreciar las ensenadas de invierno y verano, respectivamente. “Tenemos dos ensenadas diferenciadas para ocupar espacio de modo alternativo. Les pasamos un rabasto dos o tres veces por semana para romper la consolidación del suelo y que se integren las deposiciones. La idea es componer una cama para que mejoremos el bienestar en el descanso de los animales y reducir la contaminación”, cuenta.

Guendulain lo define como un sistema pastoril con alta suplementación y se confina en épocas invernales cuando la disponibilidad de verdeos se reduce. “En esta zona tenemos inviernos muy fríos y es por eso que en esos meses se apela a la dieta mezclada”, apunta.

El tambo de Santa Susana cuenta con 252 vacas, unas 63 terneras con objetivo de reposición y otros 50 terneros en recría para venta. La producción actual con 223 vacas en ordeño es de 6850 litros diarios, con un promedio de 30.7 litros por vaca en promedio. Hay cuatro rodeos: producción, sanitario, secas y preparto

“En Don Paco tenemos tres áreas que asumen su especificidad: el tambo, la recría y la agricultura. Por ejemplo, agricultura le vende el maíz a la recría y al tambo, y a su vez, la recría vende a precio de mercado los terneros a los cuatro meses y le paga al tambo, que a su vez recibe las vaquillonas para integrar el plantel y le paga a la recría. Es un juego de números contable pero nos ayuda a apreciar cada área de producción. Se asumen como tres unidades de negocio y este sistema nos permite acentuar o corregir prácticas”, describe Alberto Guendulain.

La cadena de alimentación

El sistema de alimentación rota cada cinco años: los dos primeros son en base a alfalfa, con los dos primeros años y tiene un tercer año con volúmenes menores pero que lo justifican.

“En el cuarto año sembramos algún verdeo de invierno que puede ser cebada o trigo, y luego un maíz para silo que en esta zona se siembra en setiembre. Ya en el quinto año sembramos maíz para ensilar. Si a esta altura vemos que contamos con las reservas suficientes de comida en maíz y alfalfa no sembramos verdeos invernales. Este año fue duro y los rendimientos estuvieron por debajo de lo esperado y por ello hicimos una cebada para ensilar y luego un maíz de segunda para silo”, comparte Guendulain.

Se siembra en directa y se cuida el suelo, muy propenso a la erosión eólica y con el agravante de que por la cercanía de un arroyo asume cierta pendiente que hay que tener en cuenta.

-¿Por qué el sorgo no se integra a la estrategia forrajera?

-Porque en nuestra zona tenemos mejores rendimientos con maíz y por eso lo elegimos cada año. Ya tenemos sembradas unas 90 hectáreas para el ciclo que viene.

-¿Todo el alimento lo producen en Santa Susana o ingresan alguna parte desde afuera?

-Todo el forraje lo producimos aquí, sean fardos o silos de alfalfa y maíz. De afuera traemos maíz, sales minerales y expeller de soja.

La alfalfa es un recurso clave

Los megafardos se hacen cuando la alfalfa comienza a florecer para incorporar la más alta nutrición. Se prepica a 14 centímetros, y luego se corta a la mitad en el mixer. “Durante algún tiempo hacíamos rollos pero veíamos que teníamos el tractos trabajando 40 o 50 minutos con el desgaste y gasto que eso conlleva y por eso luego cambiamos por megafardos de alfalfa y creo que mejoramos en muchos aspectos, inclusive en una mejor disposición de los animales para el consumo. Y la cuestión reside en que a los fardos los apilamos y tapamos y vamos disponiendo para molienda lo que necesitamos manteniendo la calidad de la fibra que lo constituye”, comparte Guendulain.

-¿Qué tipo de alfalfa siembran?

-Nosotros elegimos variedades 6 o 7, y esto lo hacemos porque con alfalfas de grupo 8 y 9  hemos tenido rendimientos comparables en el invierno pero los volúmenes y calidad que conseguimos en primavera-verano son mejores en los grupos 6 y 7.

“Una cosa me parece importante precisar: si el contratista se demora 3 o 4 días para hacer los fardos la calidad no disminuye, a lo sumo tiene más flores. Y el megafardo nos permite vender los que sobren si es que estamos cubierta la alimentación para los meses que vienen”, apunta Guendulain

«Bombones y caramelos«

Respecto al maíz se los embolsa y lo cataloga según la calidad que se consigue y se destina a cada lote de vacas según su requerimiento. “En nuestro tambo la mayor parte de las vacas paren entre febrero y mayo y entonces durante esos 150 días les asignamos la mejor alimentación, les damos bombones. Luego de eso, cuando comienza el declive y hasta que se secan les damos caramelos, un buen alimento pero que no es el mejor que tenemos”, señala.

El expeller de soja se compra a un proveedor de Wenceslao Escalante con valores nutritivos de 42%, y las sales minerales nos las proveen desde Río Cuarto.

En el maíz se eligen variedades híbridas sileras y se muele a 5 milímetros.

Se utiliza un mixer para asistir a comederos que buscamos que puedan abastecer la alimentación de nuestras vacas.

“Un tema que solucionamos es la distribución del agua con tanques de 5 mil litros conectados con cañería que abastecen de suficiente agua, insumo esencial en la producción lechera. El agua es de surgente de buena calidad, de todos modos hacemos análisis periódicamente”, dice.

El rodeo veteado

“Como veterinario trabajé mucho en reproducción y fui buscando un biotipo más pequeño sin bajar la producción. Y allí aparece la vaca sueca roja y blanca y a partir de unas 20 vacas comenzamos a cruzarlas. En el sistema pastoril no vemos diferencias con la Holando pero tiene menos problemas de patas, menos mastitis, se preña y pare más fácil y por eso las hemos integrado al rodeo. Es más versátil, nos da un ternero más rústico con aptas condiciones carniceras que gana kilos y lo llevanos a 350 o 360 kgs para la venta”, comparte Guendulain.

Instalaciones

Alberto Guendulain apunta a este aspecto una limitante en el crecimiento del tambo y básicamente se debe a que al ser campo alquilado hacer inversiones en otras estructuras sería una ecuación de difícil recupero.

“Para resolverlo hemos apelado a cobertura de media sombra con ventilación y aspersores. Controlamos la temperatura corporal de los animales y en días tórridos los llegamos a refrescar cuatro veces al día”, dice.

Se utilizan detectores de temperatura en la vagina de la vaca y a partir de ello se detectan los registros elevados y a partir de allí se refresca. “Hemos reducido el número de abortos y en estos días calurosos con esta estrategia de ventilación y refrescado no disminuyó la producción de leche”, cuenta.

-¿Cómo se resuelve el tratamiento de efluentes?

-Disponemos de una laguna artificial y con un equipo estercolero y siguiendo una planificación de fertilización vamos esparciendo para fertilizar, principalmente en los lotes que están destinados a maíz.

Sanidad y manejo reproductivo

Crianza artificial

Se cría la ternerada en jaulas individuales con recipientes para alimento balanceado, leche y agua con mucho énfasis puesto en el proceso de calostrado de los terneros que, si es necesario integramos calostro congelado. Esto es así cuando se detecta baja de calidad de calostro particularmente en las primeras pariciones de febrero.

“La distribución la hacemos con un distribuidor de leche que realiza el guachero que una vez consumido el alimento regresa por los baldes y se higieniza el tanque. Para distribuir la leche se la coloca en el tanque que tiene un calentador con un termostato que la mantiene entre 35 y 37 grados. El tanque tiene 110 litros y mantiene la temperatura durante más de 10 horas, tiene lavado automático y con esta estrategia hemos reducido mucho las diarreas”, relata el administrador del tambo Santa Susana y confiesa que el dispositivo de alimentación ha sido bautizado “guachimovil”.

Registros compartidos

Los Guendulain llevan registros estadísticos minuciosos desde hace muchos años y esto les permite proponerse mejoras en diferentes planos de tal modo que cada año vaya mejorando la eficiencia, con menos recursos y más bienestar. Guendulain comparte con los asistentes datos de producción y económicos. Lo que registra en la columna de 2020 incluye 11 meses, hasta noviembre.

A continuación, Guendulain comparte los registros de cría artificial:

Los equipos de trabajo 

“Siempre decimos que en nuestro modo de producción los equipos de trabajo son una pieza clave en el dispositivo productivo. En 27 años de trabajo hemos tenido dos equipos de trabajo: Marcelo Olguín, quien nos acompañó muchos años y se fue por un problema personal; y quienes nos acompañan hoy son los cinco trabajadores que aquí les muestro:

“Lalo González es el encargado y su tarea es la alimentación, compone las dietas y trabaja junto a su esposa Fanny, quien asume las tareas en el tambo y se encarga de la higiene en todo el establecimiento. Los acompaña Diego (primero a la derecha), el hijo de ambos.

El primero a la izquierda es Sergio, es de Santa Fe y vive en el campo junto a su esposa y tres hijos en la otra vivienda. El segundo es Aníbal, quien realiza tareas en el tambo y se encarga de las guacheras”, cuenta con orgullo Guendulain, y precisa: “Todo el trabajo en el tambo lo haríamos con cuatro personas pero hemos sumado una persona más para permitir los francos que corresponden: cuatro trabajan y uno descansa”. Cuenta además que los niños van a una escuela rural que se encuentra a 6 kms del tambo, y “esa es una condición para quienes integran nuestro equipo”, reafirma.

Por Osvaldo iachetta / Redacción TodoLecheria.com.ar

Compartir en facebook
Facebook
Compartir en twitter
Twitter
Compartir en linkedin
LinkedIn
Compartir en whatsapp
WhatsApp
Compartir en email
Email
Compartir en print
Print
Ir arriba

Noticias en tu email

Suscribite gratis a nuestro boletin informativo semanal de noticias lecheras.