Jornada lechera en Gálvez: Decodificando sistemas intensivos y regenerativos

Por iniciativa del grupo Crea Gálvez, más de 30 personas desafiaron el frío para aprender de primera mano las diferencias de manejo de 4 sistemas distintos de producir leche en la región central de la provincia de Santa Fe.

Evidentemente el tema es convocante, porque permite dimensionar los distintos caminos para sostener emprendimientos productivos lecheros exitosos con distinta filosofía.

«Arrancamos recorriendo el tambo de la empresa agropecuaria MAP de Cañada Rosquín el establecimiento de Sebastián Brizzio», señaló el ingeniero agrónomo Diego Pérez.

Se trata de un tambo con triple ordeñe, todas las vacas con collares, puerta apartadora, alta productividad por vaca, alta producción por hectárea, un seguimiento intenso en la parte nutricional y con muy buenos resultados económicos.

«Después nos fuimos al campo La Invernada de Rodolfo Zechner, donde vimos un tambo hacia una transición regenerativa, dentro de lo que es Ovis 21, totalmente opuesto a lo anterior, donde aspiran a la recuperación del suelo, captura de carbono, un biotipo de vaca más chica, cuyo kilaje no supere los 500 kilogramos, con baja suplementación por animal, baja inyección de insumos para que la naturaleza se encargue de regenerar los sistemas de producción como antiguamente lo fueron. Dos sistemas opuestos pero exitosos, cada uno con sus fundamentos», apuntó en declaraciones al diario El Litoral.

El sistema Ovis 21 apunta a un manejo holístico, una herramienta de gestión y planificación de predios ganaderos que permite tomar mejores decisiones que involucran aspectos sociales, económicos y ambientales, planificar el trabajo reduciendo la improvisación y logrando resultados que se proponen a partir de alinear toda la estrategia del predio para lograrlos. A la vez el manejo holístico posibilita producir más con menos riesgos, incrementando sustancialmente la carga animal y a la vez reducir drásticamente los costos en insumos y labores. Esto permite reducir dos tipos de riesgos muy importantes, el climático, ya que no se necesita verdeos ni granos y la biodiversidad genera más resiliencia y el riesgo de precio, evitando el impacto por suba de costos por una devaluación, por ejemplo.

Todo comienza sin grandes inversiones iniciales, y con un mínimo de 6 potreros ya se pueden notar cambios a partir de la planificación del pastoreo. En la medida que la regeneración sucede, producimos más y el negocio crece, se puede ir mejorando la infraestructura para que el manejo sea cada vez mejor.

A la tarde, la jornada Crea siguió por la Agropecuaria ‘La Mansa’, de Federico Bressi y Sebastián Mazzarello. «Allí pudimos ver un sistema pastoril, con suplementación de silaje de autoconsumo de silo de maíz y de alfalfa, un sistema de lo más interesante en cuanto al manejo de la suplementación: 33% de la dieta es pasto, suplemento con forraje y el restante 33 con balanceado debajo del tambo».

El último tambo fue de Miguel Ferroni, ‘El Encuentro’, en Gálvez, con un sistema pastoril que a diferencia del anterior, cuenta con una guachera automatizada con calf feeder, corrales de 20 terneros, con una parte seca techada y una parte al aire libre, una crianza de las más amigables de las que se ven en la zona.

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