El análisis de diversos valores choca contra la premisa de que debe existir una dosis objetivo universal.
La fundación Dairy Research de Australia premió a nueve científicos en el simposio denominado “Gardiner Foundation Emerging Scientist Competition”. Sus investigaciones se vincularon con la longevidad del ganado lechero, el vínculo entre ciertas enfermedades y la mortalidad en terneros, entre otras temáticas. La especialista en medicina del ganado lechero, Dini Hapukotuwa, trató el estudio de las dosis de inmunoglobulina G (IgG) calostral necesaria en terneros para mejorar su inmunidad.
¿Dosis biológicamente óptima o máxima prácticamente factible (MPF)?
La investigación partió de que, para el suministro de IgG, debe balancearse la máxima concentración sérica de la sustancia sin un desperdicio excesivo junto con la mayor dosis que puede suministrarse de manera confiable en un establecimiento. De ellas surgió que la cantidad biológicamente óptima está entre los 200 y 350 gramos.
La recomendación que emerge del estudio es que los productores deben maximizar la ingesta de IgG en función de la factibilidad práctica. Esta conclusión choca con la premisa de que debe existir una dosis objetivo universal, sin tener en cuenta el dinamismo propio del suministro, la demanda y la capacidad de almacenamiento de la sustancia.















