La lechería extrañará a uno de sus adelantados

Víctima de una cruel enfermedad en la mañana de hoy, jueves 8 de septiembre, falleció a los 56 años de edad, Fernando Olocco, uno de los pioneros de los sistemas lecheros intensivos en Córdoba y el país. Encabezaba un tambo familiar en cercanías de Colonia San Bartolomé

Su mujer Sandra y sus 4 hijos recibieron decenas de mensajes de condolencia, ya que Fernando era una persona muy querida en el sector y en la comunidad de Arroyito, ciudad en la que residía.

El sepelio tendrá lugar mañana en la ciudad de Arroyito.

El tambo de Fernando Olocco fue uno de los puntos visitados en el Tour Lechero 2014, y una nota publicada ese año por nuestro portal www.todoagro.com.ar indicaba lo siguiente:

Agroecológicamente la zona que va de Arroyito a Las Varillas, donde está enclavado el tambo Don Gabriel, de la familia Olocco tiene tierras aceptablemente buenas, con lluvias concentradas en primavera-verano y hay una fuerte preponderancia de los cultivos de soja y maíz.

“El tambo lo empezó mi abuelo hace 60 años y lo siguió Carlos, mi padre”, señala Fernando Olocco, quien hoy es la cara visible del tambo, y tiene de socios a sus hermanos David (se encarga de la agricultura) y Mariano (es contador y se encarga de lo administrativo), y la dinastía Olocco tiene proyección: Fernando ya tiene a sus hijos dentro del sistema de producción. Sobre este punto cabe destacar que Carlos ya hizo la sucesión anticipada y programada con sus tres hijos.

La foto productiva de 2014 indica que se producen cerca de 15 mil litros diarios, con 450 vacas, con promedios individuales que van de 30 a 35 litros. “Estamos en 33 litros diarios de promedio, en las estabuladas, con camas de goma; y en 24 litros las que están a la intemperie”, precisa Fernando.

Los Olocco usan unas 300 hectáreas para silaje, y los granos y concentrados se traen de otros campos; y se compran subproductos como expeller de soja y semilla de algodón. “Las vacas reciben a diario una ración de 32 kilos de materia verde de silo de maíz y tres kilos de heno de alfalfa, más de diez de concentrado”.

Cuando se le pregunta Fernando porqué armó un free-stall, dijo: “teníamos que definir a qué sistema ir, ya que teníamos las vacas encerradas en corrales y lo primero que se nos ocurrió fue hacer un levante, después una pista de alimentación”, hasta que se decidieron por hacerlo bien, de una vez. “Así fue que decidimos hacer un free stall para resolver el problema de cuajo”.

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