La lechería ya comenzó a extrañar a un propulsor de la genética superior

Tras un largo padecimiento, falleció el reconocido veterinario Roberto Marsiletti, gran impulsor de la genética superior en Argentina. Un sentido escrito en las redes de su hijo Alejandro -quien ya había exhibida su preocupación mientras se desarrollaba TodoLáctea-, pudo leerse en las redes sociales.

El texto de autoría de su hijo Alejandro, gerente de Produgenes, la empresa que diseñó Roberto, expresa lo siguiente:

Para mi mentor, Roberto Marsiletti (en la foto de portada el primero desde la izquierda), mi papá. 73 años vividos intensamente.

Nació en Chacabuco 30 años y 5 días antes que yo. Libriano de pies a cabeza y nacido para ayudar.

Hijo de un fotógrafo de pueblo, artista con sus fotos y de una tremenda bondad, que junto a una ama de casa criaron a tres hijos en Capitán Sarmiento, entre ellos a mi padre, quien tuvo una infancia y una adolescencia muy linda.

A los 18 años se fue a estudiar a La Plata en tren, con un colchón, una sola camisa y un solo par de zapatos y sin margen de error.

Hizo de todo y volvió a los 22 años recibido de Médico Veterinario en la Universidad Nacional de La Plata Promoción 1971, como le gustaba decir.

Luego de recibirse se instaló en Chacabuco, en la casa de su tía Susana Marsiletti de Canavesio, quien le dio una habitación, lo ayudó, lo cuidó y lo abrazó como a un hijo y a la que siempre llevó en su corazón y acompaño hasta sus últimos días.

Y así nace su historia, que se basa en el trabajo y en la generosidad absoluta de un hombre totalmente desinteresado y lleno de vitalidad. Se dedicó a trabajar y entro como responsable de higiene y bromatología municipal, nunca tuvo un solo caso de un animal sospechoso para consumo humano, no tenía piedad y era incorruptible, clausuraba las carnicerías y frigoríficos que no cumplían, ´El loco´ como le decían, se ganó el respeto de todos, incluido de los que se enojaban, pero entendieron que las cosas funcionaron y cuando todo se encaminó renunció, porque él siempre tuvo su objetivo y su profesión más que clara….

Mi padre fue uno de los primeros veterinarios del noroeste bonaerense en hacerles cesáreas a las vacas y salvar las dos vidas, la de la vaca y la del ternero. Atendió desde los más poderosos del país hasta los más humildes, viajaba en su Ford F100 azul o lo buscaban en avión privado, dormía su siesta sagrada en los mejores cascos de estancias o en los peores puestos de mangas entre tacto y tacto, siempre tratando a todos con la misma calidad humana y con un enorme sentido común de la vida y del buen humor, que hoy tanto escasea.

Superó más de un millón de tactos rectales sin ecógrafo y sin guantes de látex que le dejaron por siempre los pelos blancos y las uñas verdes de su brazo derecho. Hizo el primer Feed Lot de Argentina en el norte del país y en 1983 con la vuelta de la democracia, fue nombrado por el ingeniero agrónomo Lucio Reca, en la secretaría de agricultura y ganadería de la Nación y la única condición que le puso fue que sean solo 3 años y Ad Honorem, y se la aceptaron; así que él ponía su asesoría, su auto, su nafta, su tiempo y nunca les cobro ni un almuerzo, ni nunca estuvo afiliado a ningún partido político, pero creía plenamente en un desarrollo productivo que llevase a un país más justo, le gustaba ser desarrollista….

Conoció gente que captó su forma humana de encarar las cosas y le dieron, no solo miles de vacas para manejarles la reproducción, sino su confianza y lo acompañaron con su amistad y lo ayudaron muchísimo. Podría y me gustaría nombrar a mucha gente o familias enteras que se me vienen a la mente, pero me voy a olvidar de muchas personas y prefiero que cada uno sepa quién es quién, muchos no están, pero han sido muy importante en su vida.

Después de tanto desgaste físico se introdujo plenamente en su pasión que era el mejoramiento genético a través de la inseminación artificial, primero con semen fresco para mejorar la productividad, después llegaron las pastillas congeladas, las pajuelas identificadas y luego los embriones congelados… y ahí empezó con su pasión a la que nunca más abandonó.

Se fue a EEUU por primera vez hace 35 años, sin celular, sin GPS, sin tarjeta de crédito y sin hablar una palabra de inglés, se movió por el mundo, cosecho amigos en todos los continentes y a fines de los 80 dejo su profesión para traer la mejor genética bovina Angus y Holando al país, legado que se cumple hasta el día de hoy. Dentro de la empresa siempre buscó la calidad humana y ayudar a quien lo necesitaba.

Supo delegar en sus hijos la dirección de la misma en el momento oportuno. Algunos lo llaman suerte, pero el siempre creyó que la suerte no existe si no le pones acción y dedicación a todo lo qué haces…

Llevo a más de mil personas a EEUU y trajo al productor lechero más grande del mundo a dormir a su casa, su amigo Douglas Maddox, que nunca, pero nunca dejó de ayudarlo y acompañarlo en sus proyectos….juntos y por más de 25 años hicieron negocios sin firmar un papel, capacitaron y tecnificaron a muchísimos productores, industriales, asesores y veterinarios, de todos partes de Sudamérica, sin cobrarles ni un solo centavo.

Nunca aceptó premios ni nada a cambio por fuera de su trabajo y nos inculcó ser leales, tener gratitud, honestidad y perseverancia…porque sea cual sea la situación que se atraviese a la larga siempre se sale adelante con todos esos valores.

La vida le arranco a su hermana, Mirtha…Tony…la negra, mi entrañable madrina, muy joven y con tres niños por apuntalar, y junto a mi madre, mis abuelos y mis tíos hicieron mucho, pero mucho más de lo que se podía hacer para tenerla con nosotros, pero Dios se la llevó. Siempre apoyó a su único hermano en todo lo que pudo para que pueda recibirse y poder iniciar sus primeros pasos y juntos lo lograron.

Tuvo la suerte de contar con un gran suegro, quien fue como un segundo padre para él: Pepe Caggiano. Pepe siempre lo acompañó y apoyó en todo, y entre ellos existía un amor pocas veces visto entre dos personas. No dudó en estar a su lado en Pergamino, compartiendo los últimos 10 años y brindándole una tremenda calidad de vida.

Hoy no solo perdimos a un padre, sino a un amigo. Un amigo para mí, para mis hermanos para mis amigos, para sus nietos, sobrinos, nueras, empleados y para muchísimas personas que compartieron algo con él. Siempre daba más de lo que tenía, ayudaba a que todos encontrásemos un poco más de felicidad, con una habilidad única para decir la palabra justa y arrancarte una sonrisa con cualquier cosa…

Las puertas de su casa nunca tenían llave, siempre estaban abiertas, y su parrilla casi siempre estaba caliente… y no solo para hacer felices a sus hijos, sino para que aquellos que entraran siempre quisieran regresar y compartir lo que él generaba. Era tan generoso que mucha gente lo traicionó, lo utilizó y lo engañó, personas ingratas que nunca pudieron vencerlo… porque él continuaba y se levantaba, seguía y seguía, y siempre despegaba… hasta hoy, cuando solo Dios pudo hacer que bajaras los brazos, rodeado de toda tu familia.

Mi madre Any Caggiano de Marsiletti, era su total devoción. Ella es igual de luchadora que él y su gran apoyo desde hace 52 años, sin ella nada de todo esto hubiera hecho…créanme….nada…pero lo hicieron y siempre juntos….criando 3 hijos, con 7 nietos, y apoyando a sus sobrinos en todo lo que pudieron.

Agradezco inmensamente a toda la gente que nos acompañó, nos alentó y nos ayudó en este proceso tan duro, les digo que se fue en paz y con todo lo que soñó para sus últimos años.

Ya nada será igual sin él, muchísimas personas lo van a extrañar, pero nadie tanto como yo.

Gracias Robert, fuiste único.

El Negro, tu hijo

Roberto Marsiletti (izquierda) posa junto a su amigo Douglas Maddox

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