La mirada de Luis Peluffo: Cómo producir en tiempo de Covid-19 y más allá

Luis Peluffo es un tambero con profundas convicciones respecto a qué sistema es viable y sostenible para la República Argentina. Fue la voz cantante del sector en el evento “Del sur al mundo en 2030, una visión estratégica para Argentina”

“Soy productor tambero de la zona oeste de Buenos Aires pero también ahora de Pergamino. Como todas las actividades, el COVID-19 nos ha afectado a nosotros de alguna manera, quizás no en cuanto a la cantidad de trabajo porque trabajamos mucho más que antes, ya que hay que ordeñar todos los días a las vacas, somos algo esencial y tenemos un poco más de problemas que antes para trabajar debido a los problemas con las medidas de seguridad y de salud a tener en cuenta por la pandemia”, dijo en el inicio tras la presentación del ingeniero Fernando Vilella, organizador y alma pater del evento que se transmitió vía streaming.

Peluffo remarcó los problemas de la logística en tiempo de pandemia: “Por ejemplo los colegas tamberos de Abasto, Buenos Aires están con problemas importantes para circular, permanentemente les cambian los permisos y los que viven en CABA  están enloquecidos por llegar y salir al tambo. No nos pasa tanto acá afuera pero siempre hay una limitante para llegar a los pueblos, para salir”. Añadió que “también nos complica no contar con mantenimiento, reparación, talleres, repuestos que no llegan, por eso estamos trabajando más que antes. Y también todos aquellos que tenemos niños a nuestro cuidado nos vemos afectados. Pero bueno, tenemos la posibilidad de trabajar en relación a mucha gente que lo está sufriendo de distintas maneras”.

El productor que es líder de una familia que ha continuado el tambo como opción empresarial y de vida, indicó que lo preocupa y ocupa el bienestar de los equipos que trabajan con él y su familia: “Es que hoy se suma un tema muy importante que es la pérdida de la calidad de vida de la gente, nuestros colaboradores, el equipo. Estamos ahí tratando de estar al tanto y ver como cubrir las situaciones de que en los pueblos chicos, también en los grandes, pero sobre todo en los chicos de comunidades rurales donde está nuestra gente se abastece de frutas y verduras que ha subido más del 60%, no tiene nada que ver con el costo de vida y del INDEC y estamos preocupados por seguir manteniendo el nivel de vida, el nivel de ingresos, para aumentos de sueldo, y también con gestiones de compras grupales que podemos hacer para que si uno se ocupa del bienestar de sus colaboradores eso se refleja en la eficiencia que hace que la empresa sobreviva y prospere”.

“Son tiempos de responsabilidad social empresaria y en lo que respecto al factor humano siempre estamos atentos”, puntualizó a modo de sentencia.

Los cambios que se verifican en el sector

“En lo que hace a la parte global, a la actividad láctea del país y en el mundo, este estado de cosas está causando sobrestock de productos, cambios de requerimientos. Acá en Argentina hay un cambio muy grande de las Pymes que hacían mozzarella se pasaron a barras y cremosos. Tenes este tipo de situaciones que como clientes de La Serenísima hace mucho están pudiendo mantener los precios, pero hay Pymes que tuvieron que cerrar u otras que tuvieron que reconvertirse en función de la habilidad que tiene e empresario argentino para salir a flote. En ese aspecto estamos pensando que se viene una baja de precios o un precio que no va a acompañar la inflación debido a esta situación mundial que está mucho peor en Estados Unidos y Europa, no tanto en Oceanía, que se refleja en nosotros pero que se viene.

Habrá exceso de leche y entonces qué hacemos

“Se viene un exceso de leche en primavera. Si se produce lo normal se va a producir un excedente de mercaderías destinadas al mercado con un derrumbe de precios, productores afuera, Pymes afuera, en fin eso que estamos acostumbrados a ver cuándo hay un exceso grande de leche.  Entonces en lo que hace a eso estamos tratando de trabajar sobre ese tipo de material. El caso de Argentina se llama la confianza tratando de generar esta conducta y tratando de quebrar las desconfianzas lógicas para generar la posibilidad de sacar afuera y sacar adentro en forma de leche en polvo, queso duro. Ver cómo hacemos entre industria y productor mano a mano de congelar, sacar mercadería de esos dos meses que evite el derrumbe del precio. Eso es un buen momento para hacerlo porque a veces no nos une el amor sino el espanto, pero por lo menos que nos una así podemos empezar a hacer aventuras de ese tipo en confianza. La idea es trabajar en eso”.

Añadió que “el problema de desconfianza es normal en un país de alta corrupción donde sabemos que la falta ética no tiene muchas veces consecuencias legales o sociales muchas veces, y la manera de revertirlo estamos trabajando con distintas entidades en generar confianza que se construye con la conducta a lo largo del tiempo y jugarse a que por ahí uno tiene que hacer negocios con personas que no lo merecen pero hay que jugarse”.

Peluffo expresó que “el panorama es complicado pero es manejable, y si nos ayudamos entre nosotros tenemos posibilidades de salir a flote bien y sobre todo seguir aportando al país en una situación que nos necesita plenamente”. Dijo además que “a esta situación de hoy yo la vengo  hablando con otros productores, con gente de la FUNPEL y eso es lo que vemos. La lechería, como todo lo agroindustrial, no tiene subsidio, de hecho estamos subsidiando nosotros a gran parte del país por lo que no esperamos ningún tipo de subsidio, no nos hemos enganchado en ninguna oferta de sueldos que puedan haber”.

Con 73 años de edad, Luis Peluffo tiene un par de tambos en Pergamino y el oeste de Buenos Aires sumando entre 1.300 y 1.400 vacas. “Pero en esta trayectoria de 30 años también formamos asociaciones y sociedades con jóvenes profesionales a los cuales he tenido la suerte de que después puedan comprar sus vacas e independizarse ellos con sus propios tambos. He vendido unos 10 tambos a ex socios que hoy son productores independientes”.

Subrayó que “dentro del grupo donde trabajamos juntos e intercambiamos información es un grupo de 8.000 vacas, hace 30 años que estamos en eso, hay 7.000 vacas que son ajenas que son de un contador, un abogado, son como formas de invertir para los muchachos del tambo, es una moneda que no se devalúa  que es virtual y que sigue generando la posibilidad de que con esa plata, ese interés que de alguna manera nosotros recibimos la confianza de gente que compra vacas virtuales y tiene un ingreso, y se trata de una movida involucra alrededor de casi 140 personas”.

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