La debilidad de la demanda interna y las limitantes para exportaciones más fluidas -problema devenido de la evidente falta de un dólar competitivo-, sumado a la consistente evolución de la producción, se confabularon para presionar a la baja a los quesos en puerta de fábrica.
Obviamente el cremoso es la principal víctima y puede verse en las ofertas de marcas de todo tamaño e incluso en bocas comerciales diversas.



















