Mas Guri, una familia que apuesta por la innovación en la ganadería de vacuno lechero

Procedentes de una familia de matemáticos e ingenieros industriales, Joan y Maria Borrell Pol, hijos de Francesc Borrell Thió y hoy propietarios junto a sus padres de la ganadería Mas Guri, ubicada en Cassà de la Selva (Girona), han seguido la tradición ganadera que comenzaron sus bisabuelos: Frances Borrell Sensat y Antonia Mas i Calafell, a los que sucedió uno de sus nietos y padre de Maria y Joan, después de que los cinco hijos de la pareja declinaran seguir con la gestión de la granja.

Desde entonces, en esta granja de vacuno lechero la ciencia y la ganadería van de la mano por el camino de la innovación abriendo caminos que abarcan desde una decidida apuesta por la leche A2A2 a la minimización del impacto medioambiental, pasando por la transformación en casa de su producción total y, sobre todo, siendo siempre fieles a una máxima: “a todo lo que sea innovador, nos lanzamos”.

Tras la historia de Mas Guri hay por tanto un arraigo sentimental que traspasa generaciones, de forma que los hermanos Maria y Joan constituyen ya la tercera generación ganadera de una historia familiar cuya relación con la ganadería se inicia hace más de 65 años, en 1957.

En concreto, el origen de la actual granja Mas Guri empezó el 14 de noviembre de 1957 cuando el matrimonio formado por Francesc Borrell Sensat y Antonia Mas i Calafell, originarios y residentes en Barcelona, compró dos granjas, Mas Guri y Mas Reballí, al Marqués de Aguilar, que era residente en Madrid. Como nos recuerda su biznieta Maria, “ellos entonces no vivían aquí”. “Siempre estuvieron en Barcelona y tenían unas personas que se encargaban de la granja, la familia Sureda, que vivió en la granja hasta que mis bisabuelos murieron”, explica.

En el año 1965 Francesc Borrell confió la dirección de la granja a Miquel Sureda Esparraguera, primero como encargado y más adelante como gerente de Guri S.A.T., que se instaló con su familia en Mas Guri. A partir de ahí se compraron 27 vacas en Santander, que entonces estaban ubicadas en cuadras dentro de la casa, y se inició seriamente la producción lechera.

Dos años después, en el año 1967, se inauguró la primera estabulación libre con 20 vacas compradas en Holanda y se sacrificaron las vacas anteriores. Fue la primera estabulación libre de Girona. Las vacas se ordeñaban en una sala en forma de espina de pez de 6×2 puntos.

Teniendo en cuenta que su bisabuelo no procedía de una familia con tradición ganadera, preguntamos qué motivó a sus antepasados a introducirse en este proyecto.

“Mi bisabuelo era ingeniero industrial y creo que ya venía de una tradición familiar industrial. El motivo de la compra de las dos granjas fue que su consuegro (mi otro bisabuelo por parte paterna) tenía relación con la producción lechera en Francia, un pueblo cerca de Girona. Entonces, aunque siempre tuvo personas encargadas, aparte de venir los veranos, venía cada semana uno o dos días a controlar el funcionamiento de la granja, ya que una vez jubilado se convirtió en su ilusión. Las dos granjas además están como a un kilómetro. Pero enseguida la actividad se concentró más en Mas Guri, que es donde vivía la familia Sureda. Él se acercó a la ganadería siempre desde el papel de empresario”, destaca Maria sobre el origen de Mas Guri.

Por su parte, Joan recuerda una anécdota que identifica el carácter valiente y emprendedor de su bisabuelo: “Mi bisabuelo era una persona de carácter. Aquí había una industria en Vidreres, la antigua fábrica de RAM. Denunció que se estaba pagando mal la leche a los ganaderos y dijo que, o subían el precio a todos los ganaderos, o hacía él una fábrica embotelladora. Por lo que empezó a construir una y cuando ya estaba en marcha el proyecto, desde la fábrica lo llamaron diciéndole “frena, frena, vamos a negociar”. Y finalmente no la inauguró”.

También recuerda la afición por los concursos de raza frisona y a la maquinaria agrícola que tenía su bisabuelo. “Pero en el momento en el que llegó mi padre, que venía de las matemáticas, él entendió el negocio desde los números y lo que no tenía una traducción monetaria inmediata se descartó y desde allí empezó una manera de entender el negocio y de invertir que sigue hasta hoy, sin endeudarse, pero invirtiendo todo lo posible para ser una granja cada vez más eficiente”, destaca Joan. Por este motivo hoy casi toda la maquinaria que necesitan para el campo y para la granja es externa.

Algo más de 15 años después, el 25 de mayo de 1983 se funda GURI Sociedad Agraria de Transformación (GURI S.A.T.), la primera S.A.T. de Cataluña. Los socios fundadores fueron el matrimonio Borrell Sensat y sus cinco hijos.

“Antes de morir mi bisabuelo mi padre ya colaboraba en la granja una vez a la semana, sobre todo en el tema informático, haciendo programas para automatizar algún proceso. Y como consecuencia de esta colaboración su abuelo lo hizo socio de la empresa. Así, cuando mi bisabuelo murió, la granja pasaba a sus hijos, pero no había ninguno muy interesado en el negocio. Entonces mi padre, que trabajaba como profesor de matemáticas en Girona, dijo que él quería encargarse. Por su vinculación con el negocio, él ya conocía el día a día de la granja, por lo que pidió una excedencia para venir a trabajar aquí y con la ayuda del encargado, Tomàs Vidal, y los otros trabajadores aprendió el oficio”, recuerda Maria.

El padre de Maria y Joan, que entró en el año 2000, fue el único de la familia que trabajó en la granja a tiempo completo durante los primeros 5 años, tras hacer el relevo a su abuelo, pero después también se sumó a la granja su madre, Anna Pol, que también era profesora de matemáticas, pero que cuando ya la cosa parecía que iba bien, también dejó la enseñanza y vino aquí a llevar la parte administrativa y económica.

Maria reconoce que este cambio de su padre a ella y sus hermanos les pilló en la Universidad: Maria, que es la hermana mayor, es ingeniera química e industrial; Joan, que es el hermano pequeño, es ingeniero industrial; y el hermano mediano, Ricard, ha preferido seguir la rama matemática de la familia. “Yo estuve desconectada bastante tiempo. Sí que mi hermano mediano venía a ordeñar los veranos para ayudar a mi padre, pero nos cogió a todos en la Universidad, o sea, que tampoco hicimos nunca vida en la granja. Sin embargo, mi hermano pequeño, aunque estudiaba Ingeniería Industrial en Barcelona, sí que se vinculó enseguida, pues pasaba aquí los veranos, trabaja a tiempo parcial compatibilizándolo con los estudios desde el año 2000 y tras terminar la carrera en 2004, se vino a trabajar a la granja en 2006 o 2007. Yo por el contrario tardé algo más porque trabajé 10 años en Barcelona como ingeniera química, y después decidí hacer el cambio y venir a la granja”, recuerda.

El gran cambio en la forma de trabajar de Mas Guri por tanto llegó de la mano del padre de Maria y Joan. Entre otras cosas, puso sala de ordeño nueva, todas las naves nuevas, multiplicó aproximadamente por cinco los animales que había en la granja, instaló cubículos, así como informatizó la gestión de datos. En definitiva, la modernizó bastante. “Y después, cuando vio que nosotros íbamos a seguir, pues ya acabamos de dar el último impulso, que fueron otras dos naves nuevas y la sala rotativa de 60 puntos que se instaló hace unos 10 años en sustitución de la sala de ordeño de 2 x 10 que puso su abuelo”, recuerda Maria. En total ha habido 3 salas de ordeño. Antes hubo una de 2 x 10 puntos y la primera de 2 x 6.

Con la llegada de Joan y Maria, además también cambió la sociedad. La granja Mas Guri tenía la forma de Sociedad Agraria de Transformación desde 1983 y hace unos años se cambió a Sociedad Limitada, Guri SAT S.L. “Somos 4 socios, mis padres, mi hermano Joan y yo”, señala Maria respecto a los actuales socios.

Más de mil vacas en producción

Actualmente, Mas Guri tiene 1.050 vacas adultas, de las cuales ordeñan 950, tienen unas 100 secas y disponen de 650 animales de recría. El crecimiento fue exponencial durante mucho tiempo, pero desde hace unos años, ya se han mantenido porque prefieren no crecer por encima de las mil cabezas de ganado en producción tanto por gestión como por legislación.

“Cuando vino mi padre hizo un escalado rápido. Ahora hace tiempo que no crecemos porque decidimos que la granja ya tenía un número suficiente de animales y aparte por la ley que han sacado limitando el tamaño de las ganaderías. Pero además nosotros estamos en Cassà de la Selva, donde desde hace tiempo ya tenemos una ley que no permite que haya granjas con más de 1000 animales en producción, o sea que cuando llegamos a esa cifra ya sabíamos que era el tope”, destaca Maria. Por ejemplo, en 1997 había 371 vacas; 10 años después había 600 y a partir de ahí la granja creció cada año en 50 animales más o menos. En 2016, por ejemplo, había 882. Y después ya ha ido creciendo poquito, unas 100 vacas más, pero ya en el 2018 tenían 998 vacas, muy cerca del número de vaca en producción actual.

De la mano de ese crecimiento del rebaño han actualizado su sala de ordeño, que cuando cambiaron hace 10 años tenían muy claro que debía ser una rotativa. Les preguntamos si se plantean los robots de ordeño y nos confirman que lo siguiente serán robots, pero que primero deben amortizar la sala rotativa durante al menos 10 años más. “Nos tiene que aguantar porque va muy holgada y no pensamos crecer más”, aseguran.

Mas Guri pertenece a la Associació Vaquers de Girona (AVAGI), a la Federación Frisona de Catalunya (FEFRIC) y a la Confederación de Asociaciones de Frisona Española (CONAFE).

Maria y Joan codirigen la actividad actual de la ganadería y comparten la toma de decisiones, pero al mismo tiempo tiene divididas sus funciones en dos líneas o segmentos claramento definidos: de todo lo relacionado con las vacas se encarga Maria y de todo lo relacionado con el trabajo en el campo y obras se encarga Joan.

“Somos 22 empleados, contando a mi hermano y a mí. Tenemos un grupo de 7 que son ordeñadores, que ordeñan 3 turnos. En la parte de terneros hay 4 empleados que se encargan exclusivamente de asistir los partos, calostrar y alimentar a los terneros, hacer las limpiezas, pesarles, vacunarles…. También tenemos 2 personas que se encargan de las vacas, bueno y conmigo tres, que también los ayudo y cuando tienen vacaciones, los sustituyo. Hacemos todo lo que es de vacas: medicar, inseminar, hacer los cambios de patio, vacunar, ver si alguna vaca ha bajado de leche… Y para la parte de máquinas contamos con 4 personas, que alimentan, limpian patios, hacen cubículos, rascan… Además, Encarna es la persona que nos lleva la administración y Fermín es quien se encarga del mantenimiento de la granja”, explica.

A este respecto, Joan subraya que intentan que el trabajo en la granja sea como otro empleo cualquiera, mecanizándolo todo lo que sea posible para evitar que se haga muy duro y fidelizar a sus empleados. “Al final es un trabajo como otro cualquiera, con turnos de 8 horas, dos días libres a la semana y por ejemplo el ordeño dura entre 3 horas y media y 3 horas 45 minutos”, explica Joan. Por ese motivo subraya que tienen ordeñadores que trabajan con ellos desde hace más de 20 años. “Hay que hacer entender que todos esos trabajos que antiguamente parecían interminables -entre comillas- hoy son completamente normales”, concluye.

Asimismo, forman parte del control lechero y tienen diversos servicios externalizados, como nutrición, podología bovina, veterinaria, etc.

“La empresa Digitrim viene a hacer la podología cada semana. Hacemos preventivo y hace ya mucho tiempo que fijamos unos criterios de cuándo tenían que pasar las vacas, por lo que cada mes sacamos un listado que dividimos en 3 semanas. Aparte cada semana incluimos vacas que descubrimos que están cojas o tienen algún problema”, apunta sobre salud podal.

Para veterinaria trabajan con la empresa Centre Veterinari Cassà SC. “Son veterinarios clínicos, que ahora pondremos como veterinarios de referencia, de la mano de la nueva Ley. Se encargan del plan de vacunación, el plan de medicación y en general todo lo que es clínico: si tenemos un cuajar, pues vienen a operarlo, si tenemos un parto difícil, vienen a hacer siempre la reproducción. Creo que de la mano de la nueva Ley tendrán que tener algo más de responsabilidad”, explica.

En alimentación tienen al nutrólogo Juan José Vizuete, de la empresa Alpavet (Talavera de la Reina, Toledo), que viaja a Mas Guri un par de veces al año y se reúnen telemáticamente. “Le enviamos cada semana las muestras de silo y él nos hace las raciones”, señala Maria.

Y Q-llet es la empresa que se encarga de la calidad de la leche. “Vienen a hacer el control lechero y nos asesoran en tema mamitis. Y bueno, cuando tenemos problemas, pues nos echan una mano”, destaca finalmente.

Respecto a los trabajos en el campo hasta ahora cultivaban maíz y raigrás en invierno, todo para autoabastecimiento durante todo el año. Pero como este año hay sequía, se acabó el maíz, por lo que harán sorgo. Disponen de tierras propias y arrendadas, y tienen un par de vecinos que ya no tienen vacas y que sus tierras las cultivan para Mas Guri. “Y todo lo que es grano lo compramos. También tenemos un pequeño molino y hay parte que hacemos nosotros y parte que lo compramos como harina de maíz, harina de trigo, soja y colza”, añade.

De modo que el nutrólogo elabora la ración para los animales siempre con unos condicionantes de producción propia y porque intentan prever lo que necesitarán y compran bastante a futuros. Y también utilizan bagazo, que esto sí que fluctúa dependiendo de la cerveza.

El trabajo para la elaboración de las raciones supone la realización de tres raciones de vacas (producción, secas y preparto) y cinco raciones para terneras (antes de 3 meses, de 5a 10 meses, de 10 a 16 meses, cuando están preñadas y ya en preparto).

Base territorial y modelo de granja

La granja Mas Guri está situada en el vecindario de Esclet, en el término municipal de Cassà de la Selva, en la comarca del Gironés. Aunque las instalaciones están situadas en el municipio de Cassà de la Selva, parte de las tierras pertenecen a los municipios de Sant Andreu Salou y Caldes de Malavella. La base territorial de Mas Guri asciende por tanto a 242,7 hectáreas entre tierras en propiedad y en alquiler. Y aumenta hasta unas 500 hectáreas si suman la tierra de los vecinos próximos que les venden. Al ser zona vulnerable, tienen limitaciones medioambientales que respetan escrupulosamente en convivencia con el turismo y las zonas urbanas de la región.

El modelo de granja de Mas Guri sigue el patrón de estructuras californianas de tejados verdes. Las vacas en ordeño se distribuyen en 4 patios de 250 vacas cada uno. Hay otros 4 patios donde hay terneras, preparto, postparto, y una de secas. En la primera nave que se construyó en la granja es donde tienen ahora las terneras desde que comienzan el destete. En la parte antigua de la granja no van a quedar vacas. La zona central va a quedar como zona de parking, sin animales. Las vacas en producción están en cubículos en los que utilizan compost.

Al encontrarse a 15 kilómetros del mar en línea recta, esta ganadería catalana está en una zona en la que en la que los veranos son muy calurosos y húmedos, por lo que además de ventiladores las naves están distribuidas de modo que tengan bastante ventilación. “Los tejados antiguos son de chapa, pero los estamos cambiando a tipo sándwich para que sean más frescos y desde el año pasado la sala de espera para el ordeño la utilizamos como zona de refrigeración porque así obligas a las vacas a mojarse como mínimo en los 3 ordeños y 2 veces entre ordeños”, afirma.

Además, disponen de goma en el suelo de los patios, los cubículos son rellenados con material reciclado del separador; las vacas tienen cepillos para rascarse y disponen de numerosos bebederos. En la parte nueva de la granja, alrededor de la sala rotativa de ordeño, es donde se encuentran las cuatro naves de las vacas en producción, mientras que en la parte vieja de la granja tienen la recría repartida en 5 patios pequeños de 8 terneras donde hacen el destete y posteriormente las pasan a patios de 24 terneras, cerca de la zona de silos.

A excepción de las casetas de las terneras más pequeñas, donde están entre 7 y 8 semanas, y que están cerca de las naves de vacas en producción. Pasado ese tiempo las suben a la parte vieja y ya empiezan el destete. “Aquí en las casetas siempre toman leche y agua y les damos pienso y agua a partir del día 7. Cuando las ponemos en grupo ya empezamos a bajar la cantidad de leche, ahora hacemos la primera semana 3 y 3 litros y después, hasta que empezamos el destete 4 y 4. Después, una vez comienza el destete, hacemos una semana 3-3, una 2-2, y después las pesamos. Si todas están en 80 kg, ya las dejamos, y si no, pues aguantamos una semana más o lo que necesiten. Les damos leche de la granja. Mezclamos el descarte con el posparto, la pasteurizamos y les damos leche”, explica Maria sobre el proceso seguido con las terneras.

Entre los animales que se encuentran en la zona de recría, una vez ya cumplen con el peso que les toca, les ponen collar, lo que les permite detectar celos y empezar a inseminarlas, a la mayoría a partir de los 12 meses. Junto a la sala rotativa disponen de 3 tanques de leche, dos de 30.000. litros y uno de 45.000 litros, lo que les permitirá separar la leche A2A2.

Como demuestra su apuesta por la leche A2A2, Mas Guri tiene todo su rebaño genotipado. “Nosotros teníamos ya genotipadas las terneras y en 2017 genotipamos las vacas de la mano del proyecto GO_I-SAB de CONAFE. Al trabajar con sexado, tener las terneras genotipadas da más seguridad en los resultados posteriores que si solo hiciéramos pedigrí”, recalca Maria.

Servicio de genotipado de CONAFE: La mejora en tus manos

En materia de genética es por tanto Maria quien toma las decisiones. “Compartí esta responsabilidad durante mucho tiempo con mi padre y ahora me dedico yo. Fue él quien empezó con la idea de vacas A2A2 y, aparte de seguir esa línea, en nuestros objetivos de selección buscamos vacas que produzcan mucha leche, pero sin descuidar los sólidos. Estamos produciendo a 4,4 de grasa y 3,35 de proteína y no queremos perderlo. Y tan buenas como sea posible en rasgos de salud.

También se fija en los índices económicos IM€T de CONAFE, pues a la hora de los acoplamientos, que realizan con CONAFEMAT, clasifica a sus animales por diversos criterios y así afinan con el programa para inseminar con sexado y el resto con carne.

Servicio de Acoplamientos de CONAFE

Maria y Joan están al frente de Mas Guri en solitario desde que sus padres se jubilaron en 2020. “El Covid lo aceleró todo y aunque ellos están aquí para ayudarnos en lo que haga falta, ahora están muy tranquilos disfrutando de la jubilación”, reconocen.

Joan siempre ha trabajado en la granja desde que finalizó sus estudios de Ingeniería Industrial Y Maria sí trabajó 10 años como Ingeniera Química en Barcelona, pero volvió a Girona a ganar calidad de vida. “Aunque parezca raro porque una granja no para nunca. Pero al estar cerca de la familia, estar al aire libre y no tener que viajar tanto se gana calidad de vida”, subraya.

Respecto a un posible, aunque todavía lejano relevo generacional, ambos hermanos señalan que “nunca se sabe”. En el caso de Joan, su hija mayor, que ahora tiene 10 años, sí dice que quiere seguir el trabajo de su padre en la granja. Mientras que el hijo mayor de Maria, de 15 años, por el momento se decanta por las matemáticas.

En Mas Guri reconocen por tanto que se han acostumbrado a vivir entre permanentes reformas para mejorar, en las que “hay una parte de mantenimiento y otra de inversión”. “Nuestro padre se jubila tras modernizar una granja que estaba prácticamente en quiebra y desfasada, y nosotros seguimos ese camino. Creemos que crecer más ya no es una opción y también apostamos por otro argumento, que tenemos que dejar de vender litros y hay que empezar a vender kilos. O sea, no puede ser que invertimos tanto en optimizar para exprimir una naranja que ya no tiene jugo. Así que tenemos el objetivo de intentar que parte de estas inversiones que hacemos nos permitan transformar el producto para tener salida al mercado. Por eso tenemos ya una fábrica en marcha, una quesería que empezó su actividad el pasado noviembre de 2022. Y bueno, para hacer un poco la curva de aprendizaje estamos haciendo dos líneas de mozzarella, un producto de vaca y también un producto de búfala para tener esta curva de aprendizaje y empezar a entender el negocio. Para ello compramos una marca, que se llama Mozarella Catalana, que es de búfala, de un payés que se jubilaba y quería dejar la actividad y nosotros le compramos la marca y actualmente producimos una mozarella que llevaba 12 años en el mercado, por tanto nos sirve para relanzarla y para tener las puertas abiertas. Y ahora estamos empezando con burrata e intentando sacar nuestra propia marca. Y en ello estamos, viendo cómo la posicionamos”, destaca Joan.

A2A2 y otras innovaciones

También tienen, desde hace años, una apuesta decidida por la leche A2A2. “Más de la mitad de los litros de leche producidos, unos 21.000 litros, son ya A2”, subrayan.

Joan recuera cómo empezaron usando todos los toros A2. “Cuando empezamos con el sexado, cogíamos solamente toros A2A2 e inseminábamos solo terneras A2A2. Y este es uno de los valores por los que apostamos más fuerte, pues aparte de transformar la propia granja con todo lo que se habla de kilómetro 0, economía circular, etc. pues estamos intentando ser pioneros y posicionarnos con la leche A2”, destaca.

«Hace 12 años nuestro padre ya tuvo la visión de la leche A2A2 sería una línea de negocio y, hoy, de la totalidad de litros diarios que producimos, más de la mitad, unos 21.000. litros, son leche A2».

Además, otro ámbito en el que están trabajando en Mas Guri es el de minimizar su impacto medioambiental con “un plan muy ambicioso para 2025” que incluye una planta de 3 megabytes de agrovoltaica y una planta de biogás que están ya a medio camino, pero que retrasa la burocracia “de los permisos”.

Así como también en una apuesta por “menos diésel y más electrificación”. “Ya tenemos 150 kW de fotovoltaica para autoconsumo”, apunta como algunas IInInversiones previstas para el futuro próximo.

Por último, nos cuenta sus inquietudes innovadoras respecto a la alimentación animal. “Esperamos empezar a experimentar este verano con lemna, un alga que es una lenteja de agua. Sustituiría prácticamente a la soja o a la alfalfa, pues es una planta muy proteica que se hace en un espacio pequeño y que se reproduce exponencialmente, y que aparte tiene la capacidad de depurar muchísimo. Este año vamos a hacer una prueba piloto. Sería para la alimentación de las terneras y vacas en producción, pero empezaremos la prueba con terneras. Ya hay muchos proyectos en marcha en el mundo para alimentación de rumiantes”, subraya.

En definitiva, en Mas Guri tienen claro: “a todo lo que sea innovador, nos lanzamos”. Y para muestra un botón, pues en 2019 GURISAT S.L. se embarcó en un proyecto de innovación junto con el departamento de Ingeniería Química, Agraria y Tecnología Agroalimentaria (EQATA) de la Universidad de Girona para la aplicación de un método alternativo (agua electrolizada) como sustituto de los desinfectantes yodados utilizados en el pre y post-dipping de una explotación lechera, para la desinfección de los pezones de las vacas y la prevención de la mastitis. Y para el que, en su faceta de ingenieros industriales, ellos mismos diseñaron unos brazos mecanizados para aplicar el agua electrolizada que se ha vendido a otras granjas.

El proyecto de la fábrica

El proyecto de la fábrica de quesos les ocupa actualmente gran parte de su tiempo. “Este año nos estamos volcando en la transformación de la fábrica, pues es grande y tendrá capacidad para transformar el 100% de la leche, unos 35.000-40.000 litros diarios. Transformar la totalidad de la producción sería como la meta y el límite porque si no, tendría más sentido hacerlo en una zona industrial”, destacan.

En cuanto a los procesos que se desarrollan ya en la fábrica, allí hacen la pasteurización, el cuajo, acidifican y, posteriormente, con dos máquinas, hacen la mozzarella. En salas adyacentes tienen la zona de piscinas, salmueras, envasado y confección. También disponen de una sala anexa con vistas a las vacas desde grandes ventanales, para hacer leche fresca y yogures en un futuro.

En este sentido han empezado por quesos, helados, mozzarellas, pero están hablando con otros actores del mercado para desarrollar otras líneas, desde leche fresca a yogures. El objetivo es identificar sectores donde podemos volcar un cierto volumen de su producción. “A día de hoy es un obrador, pero tiende más a una fábrica que a un obrador. Seguramente esto es lo que este año nos está ocupando el foco de nuestra atención”, concluyen sobre un proyecto que idearon hace un par de años y que ya tienen en marcha.

«Este año nos estamos volcando en la fábrica, que tendrá capacidad para transformar el 100% de la producción, entre 35.000 y 40.000 litros de leche diarios, y que sería la meta y el límite».

“A largo plazo también tenemos el proyecto de que la fábrica sirva como centro de visita porque al final la venta empieza en la propia granja, pero antes hay que prepararla bien. Seguramente habrá acuerdos con universidades por el tema del A2A2, pues tenemos la leche y la posibilidad de convertirla. Nuestra idea pasa por hacerlo así, pero siempre desde un punto productivo porque no es un museo, es una fábrica”, explica Joan proyectándose al futuro.

En definitiva, de la marca que han comprado han heredado el nombre y su imagen, pero ya están trabajando en hacer su propia marca de productos envuelta de los valores por los que más apuestan en Mas Guri: la leche A2A2, innovación, calidad y proximidad. “Tener la posibilidad de transformar casi toda la leche que generas tiene en sí mismo un valor y queremos transmitirlo a la marca que estamos construyendo”, concluye Joan.

Reportaje publicado en el número 255 de la revista Frisona Española

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