Mastitis: la suplementación con minerales orgánicos, aliada para reducirla

Las propiedades antioxidantes de los micronutrientes contribuyen a mejorar la respuesta inmune del ganado lechero, reduciendo las enfermedades y sus incidencias en la productividad.

La mastitis es una de las enfermedades más comunes en el ganado lechero. Causada por microorganismos –como bacterias, hongos o virus– se caracteriza por la inflamación de las glándulas mamarias, provocando un descenso de la producción y de la calidad de la leche. Y, en casos más graves, en la pérdida de los cuartos de la glándula mamaria de las vacas. Por lo que las prácticas que se enfoquen en la salud animal, junto con un manejo nutricional adecuado –como la inclusión de minerales orgánicos en la dieta–, pueden cumplir una función clave para fortalecer la respuesta inmune de las vacas frente a las enfermedades.

Un estudio publicado en la revista Journal of Food, Agriculture & Environment mostró que con la inclusión de minerales traza orgánicos en la dieta de vacas lecheras se registró un aumento de la producción de leche de 2 litros por día, además de ayudar a mejorar la resistencia a enfermedades. “Algunos nutrientes –como las vitaminas A y E, el selenio, el cobre o el zinc– pueden tener un efecto positivo en la respuesta de la glándula mamaria para el control de la mastitis; reduciendo la influencia de los radicales libres en el organismo animal, apoyando al metabolismo y combatiendo a los patógenos. Si el animal cuenta con condiciones fisiológicas óptimas, la producción de radicales libres puede ser neutralizada por la capacidad del propio organismo. No obstante, si esta producción empeora puede causar daños a moléculas importantes como el ADN, los carbohidratos o las proteínas; afectando la calidad de la leche”, explica Renato Rossi, gerente de Ventas de Rumiantes de Alltech Brasil.

“En este contexto, el uso de minerales –como el selenio– puede ayudar a neutralizar estas alteraciones, debido a sus propiedades antioxidantes y su apoyo al sistema inmune”, remarca Rossi. “Se requiere que el selenio se encuentre en un nivel adecuado en el organismo del animal para proteger su sistema inmune, reproductivo y su salud en general. Otros microminerales –como el cobre, el manganeso o el zinc– también disminuyen este proceso de oxidación. El resultado es la protección de importantes células de defensa, reduciendo el riesgo de una infección en las glándulas mamarias de las vacas”.

Prácticas de manejo

Como señala Rossi, la incidencia de la mastitis está relacionada principalmente con el manejo antes y después del ordeño. Por ello, prácticas como la capacitación de los ordeñadores y una correcta higiene y desinfección de las instalaciones también pueden ayudar a los productores a prevenir esta enfermedad. “Cada año, 3 de cada 10 vacas lecheras presentan una inflamación clínicamente evidente de la glándula mamaria. De los animales enfermos, el 7% son descartados y el 1% muere como consecuencia de esta enfermedad. Asimismo, más del 25% de las pérdidas económicas en la producción de ganado lechero pueden atribuirse directamente a la mastitis. Estas cifras muestran la importancia de un manejo correcto, tanto en el ordeño como en el cuidado nutricional”, concluye.

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