Mercado externo deprimido + poca comida + precio que no alcanza = ¿qué puede salir mal?

A medida que avanza en su tránsito, el año 2023, la producción primaria de leche va gastando “todos los cartuchos” para mantener la producción a pesar de los coletazos de la sequía histórica 2022 y su permanencia en 2023. La mirada de Marcos Snyder

En julio 2023 y según el perfil de los tambos publicado por el OCLA (ver Estructura de la producción primaria click aquí ) los únicos tambos que crecieron en su producción sobre el año pasado fueron los 500 tambos más grandes, arriba de 10.000 litros/día en la estadística, pero un promedio de 17.858 litros/día. Estos tambos, con su aporte ya rondando el 30% de la producción nacional y produciendo +10,5% más de leche sobre julio 2022, apuntalan significativamente la producción global.

El impacto negativo lo muestra el resto de los tambos que promedian una producción -4% debajo de la del año pasado. El segundo gráfico es un resumen del anterior para los primeros meses del año con las variaciones interanuales en porcentajes de aporte al volumen total.

Panorama forrajero

Con la información que publicó la Cámara de Contratistas Forrajeros recientemente tenemos la totalidad de hectáreas ensiladas en el país en la campaña 2022-2023. Allí surge que se ensilaron en total 2.658.415 has. de las que el 48,3% fueron para los tambos y el resto para producción de carne. Esto superó en un +3% la superficie ensilada en 2021-2022. Usando esta información estimamos el rendimiento en base a los registros de producción de grano de cada campaña del cultivo, que resultaría finalmente un -30% inferior al volumen ensilado en campaña anterior (ver gráfico “Toneladas silaje por cultivos para tambo”). El 80% del volumen fue embolsado y 20% fueron silos aéreos. El 68% del total ensilado fueron cultivos de maíz, un 10% cultivos de sorgo y resto cultivos invernales.

Según Leandro Mohamad, gerente de Rock River, el laboratorio de forraje más importante de Argentina, los silos de maíz 2023 presentan en promedio porcentajes de materia seca inferiores a lo habitual, bajos niveles de almidón y este almidón presenta menor digestibilidad. También observa mayor presencia de cenizas y micotoxinas. Agregado a estos promedios, señala observar, una gran variabilidad en los resultados de análisis ampliando la dispersión en la nube de datos.

La expectativa del impacto sobre la producción está centrada en este segundo semestre 2023 y seguramente los primeros meses del 2024. Se acabaron los megafardos de alfalfa, la oferta de fibra se reduce a materiales usados para camas (cascara de maní, de arroz, etc.). La falta de almidón compromete los picos de lactancia y los costos crecientes del maíz y subproductos complican seriamente la suplementación.

En el siguiente gráfico, tomado del informe con el Monitoreo de la lechería Regional que Dairylando prepara mensualmente para Progressive Dairy Solutions, vemos la tremenda diferencia en evolución de costos relativos que padece el tambero argentino:

Físicamente faltan 3,9 millones de toneladas de silaje de maíz cosecha 2023. Esto a razón de 1 lt de leche/kg materia seca, equivalen a 3.900 millones de litros. Veremos si es posible seguir reemplazando en este segundo semestre. Las esperanzas de empalmar con silaje de trigo u otro cultivo invernal son cada vez menores pues la seca continúa.

A las puertas de la primavera con un mercado externo deprimido, poca comida para repartir en rodeo creciente de vacas que hacen pico en octubre-noviembre y el precio de la leche al productor cayendo en su poder de compra…¿qué puede salir mal?.

Por Marcos Snyder – Asesor y administraciones de establecimientos agropecuarios

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