La tecnología aplicada al monitoreo de animales comienza a ocupar un lugar cada vez más relevante en la gestión de la crianza y recría. En un tambo, detectar antes un problema sanitario, una transición deficiente hacia la alimentación sólida o un retraso en el inicio de la ciclicidad puede tener impacto directo sobre los resultados productivos y reproductivos futuros.
El Dr. Eial Izak, Consultor en Mastitis y Calidad de Leche, analizó los últimos trabajos publicados sobre estas herramientas durante una consultoría realizada en Costa Rica entre el 17 y el 20 de agosto de 2026 para MSD Costa Rica. La actividad incluyó presentaciones para la Cooperativa Dos Pinos, veterinarios y productores sobre mastitis y calidad de leche, visitas a tambos y una exposición sobre sistemas de monitoreo en crianza y recría.
Menos lesiones pulmonares y menor descarte
Uno de los trabajos analizados por Izak, publicado por Tejero y colaboradores, evaluó el impacto de un sistema de monitoreo automático (SMA) en 805 terneras Holstein, desde el nacimiento hasta completar la primera lactancia.
Las terneras fueron distribuidas aleatoriamente en dos grupos. En uno se utilizó el sistema SenseHub Dairy Youngstock, que permitía identificar a los animales que requerían atención mediante un índice de salud. En el grupo control, las revisiones fueron realizadas diariamente por el veterinario siguiendo el procedimiento sanitario establecido por el tambo.
Los resultados mostraron una diferencia significativa en la salud pulmonar. Al momento del desleche, las terneras monitoreadas mediante el sistema automático presentaron una prevalencia de lesiones pulmonares del 11,9%, frente al 20,9% del grupo control. El patrón de tratamientos también indicó una detección más temprana de los problemas sanitarios.
El efecto se extendió a la supervivencia. Durante la primera lactancia, el riesgo de baja o descarte se redujo 35,22%, con 10,3% en el grupo monitoreado frente a 15,9% en el grupo control.
El impacto del monitoreo, en números
| Indicador | Impacto |
| Lesiones pulmonares | -43,06% |
| Descarte durante la 1° lactancia | -35,22% |
| Descarte desde el nacimiento | -20,11% |
| Descarte reproductivo | -42,23% |
| Vacas preñadas que permanecen en el rodeo | +11,65% |
| Producción de leche en 1° lactancia | +2,72% |
| Leche corregida por energía (ECM) | +2,02% |
Fuente: informe del Dr. Eial Izak, a partir de los resultados de Tejero y colaboradores.
Mejor desempeño reproductivo y tendencia a producir más leche
Las diferencias también aparecieron en los indicadores reproductivos. Al finalizar la primera lactancia, las vaquillonas del grupo monitoreado presentaron una tasa de preñez de 90,8%, frente al 88% del grupo control.
Además, el porcentaje de vacas preñadas que permanecieron en el rodeo fue de 80,5%, contra 72,1% en el grupo control.
En cuanto a producción, las vaquillonas monitoreadas tendieron a producir más leche durante su primera lactancia: 278 kg adicionales a 305 días, con 10.515 kg frente a 10.237 kg. Para la leche corregida por energía (ECM), la diferencia fue de 262 kg: 13.253 frente a 12.991 kg.
De acuerdo con el análisis presentado por Izak, el efecto sobre la producción sería principalmente indirecto. Cada día adicional en lactancia representó un incremento de 17,33 kg de ECM, lo que contribuyó a una mayor producción total por animal.
En conjunto, el sistema permitió focalizar el trabajo de revisión sobre las terneras que requerían atención y favorecer la detección precoz de enfermedades, especialmente respiratorias. A largo plazo, los resultados mostraron un impacto positivo sobre supervivencia, reproducción y productividad.
La rumia temprana como señal del desarrollo
Otro de los trabajos analizados puso el foco en la rumia durante las primeras semanas de vida, un indicador que podría aportar información sobre la transición de la ternera desde una dieta líquida hacia una alimentación sólida.
El estudio fue realizado en un tambo de Huesca, España, sobre 384 terneras. Según el promedio semanal de rumia entre los 43 y 50 días de vida, los animales fueron clasificados en un grupo de rumia alta —200 minutos o más por día— y otro de rumia baja —menos de 200 minutos diarios—.
Las diferencias se observaron tanto en el comportamiento como en el crecimiento posterior. Las terneras con mayor rumia temprana alcanzaron 176 kg a los 147 días, frente a 167 kg en las de menor rumia. A los 210 días, la diferencia fue de 241 contra 231 kg. Además, el grupo de mayor rumia registró una reducción de 13,43% en las diarreas.
Rumia temprana y crecimiento
| Indicador | Rumia alta | Rumia baja |
| Criterio de clasificación | ≥200 min/día | <200 min/día |
| Rumia promedio | 317 ± 10 min/día | 279 ± 10 min/día |
| Peso a los 147 días | 176 kg | 167 kg |
| Peso a los 210 días | 241 kg | 231 kg |
| Diarreas | 13,43% menos | — |
Los resultados indican que una mayor rumia temprana se asoció con un establecimiento más precoz y sostenido del comportamiento rumiante y con un mayor peso en la etapa posterior al desleche.
El primer celo puede anticipar el futuro reproductivo
El tercer trabajo analizado por Izak abordó la etapa prepuberal de las vaquillonas y la posibilidad de utilizar sistemas de monitoreo automatizado para identificar el inicio de la ciclicidad.
En un primer estudio, realizado sobre 25 terneras, el sistema presentó una sensibilidad del 95,7% y una especificidad del 100% para la detección de celos peripuberales, tomando como referencia el nivel de progesterona.
El segundo estudio incluyó 120 vaquillonas Holstein monitoreadas desde el nacimiento y permitió analizar la relación entre la edad de inicio de la ciclicidad regular y el desempeño reproductivo posterior.
Los resultados fueron contundentes: las vaquillonas que comenzaron la ciclicidad regular de manera temprana tuvieron una tasa de preñez del 66,7%, mientras que aquellas que lo hicieron en el período considerado normal alcanzaron el 42,9%. En las vaquillonas con inicio tardío, la tasa de preñez cayó al 3,8%.
Edad de inicio de la ciclicidad y preñez
| Inicio de la ciclicidad regular | Tasa de preñez |
| Temprano (<280 días) | 66,7% |
| Normal (280–330 días) | 42,9% |
| Tardío (>330 días) | 3,8% |
El informe señala además que el inicio tardío de la ciclicidad regular se asoció con fracaso reproductivo en el 96,2% de las vaquillonas, mientras que el inicio temprano o normal estuvo relacionado con tasas de preñez significativamente superiores.
Del monitoreo a la toma de decisiones
Los resultados recopilados por Izak muestran que el valor de estas tecnologías no está solamente en registrar información, sino en detectar desvíos y convertirlos en decisiones de manejo.
En crianza, el monitoreo permitió identificar antes problemas sanitarios, particularmente respiratorios. Durante la transición hacia rumiante, la medición de la rumia aportó un indicador objetivo del desarrollo de las terneras. Y durante la etapa prepuberal, el registro de actividad permitió caracterizar el inicio de la ciclicidad y su relación con el desempeño reproductivo futuro.
Para los tambos, esto implica una posibilidad de intervenir antes de que un problema sanitario, reproductivo o de desarrollo se traduzca en una pérdida económica.
En definitiva, los estudios analizados plantean que el monitoreo desde las primeras etapas de vida puede generar información de valor no solo para la crianza, sino también para anticipar parte del desempeño productivo y reproductivo de las futuras vacas del rodeo.
Por: Dr. Eial Izak – Consultor en Mastitis y Calidad de Leche
Informe completo
Para consultar en detalle los trabajos y resultados analizados por el Dr. Eial Izak, se puede descargar el informe completo:
















