Para no andar con titubeos, el Dr. Gustavo Shüenemann compartió la primera placa en el Congreso Argentino de Contratistas Forrajeros en Córdoba:
Agua + Consumo de Materia Seca + Ambiente y manejo
“La calidad de los forrajes define la suerte de la actividad”, dijo y allí nomás espetó retóricamente: Ahora, ¿qué es lo que define un programa de forrajes?
“Cambiaron lo híbridos, mejoró la genética y con ellos los forrajes de alta digestibilidad, y si a eso le ingresamos un mínimo contenido de tierra y baja contaminación de micotoxinas, es lo que llamamos un programa eficiente de alimentación. Como verán, esto tiene que ver con la higiene necesaria para mejorar los resultados”, justificó.
En Córdoba y otros lugares de Argentina han mejorado mucho la calidad de los forrajes y para ayudar a sus prestaciones deben controlarse las cuestiones asociadas y de ese modo moderar riesgos: la contaminación con tierra, el guardado del forraje y por supuesto, la presencia de hongos. “El ácido butílico tiene un impacto que hay que controlar, y debemos pensar a los sistemas como un proceso integrado, y hay que tener presenta a cada uno de los eslabones”, subrayó.
Schüenemann recordó una que ya sabemos todos, pero no se vigila lo suficiente: el agua es determinante en este proceso.
Hay un kit para controlar la higiene:
-Saber tomar la muestra
-Analizar la digestión a las 7 horas
-Conteo de mohos y levaduras
-Tener en cuenta a las micotoxinas: DON (deoxinivalenol), Zea (zearalenona), Fum (fumonisinas), T2 (toxina T-2) y Afla (aflatoxinas).
-Realizar el conteo de Clostridum perfrigens, que dañan la barrera intestinal y alteran el epitelio. Esto genera un entorno ideal y propicio para que la bacteria prolifere de manera secundaria, especialmente en animales de producción.
-Conteo de enterobacterias, microorganismos capaces de producir infecciones de pulmón, de intestino y en las vías urinarias.
¿Saben cuánta tierra puede comer una vaca en una alimentación sin cuidados?, preguntó el especialista egresado de la Facultad de Veterinaria de Tandil e investigador de la Universidad de Ohio, en Estados Unidos.
-Puede llegar a ingerir un kilo y medio de tierra por día, si no se tienen recaudos adecuados. Y si bien no es posible reducir la presencia de tierra a cero, se considera normal que ingrese 250/300 gramos.
-Las cenizas totales en un maíz deben estar en 4/5% y en el sorgo el 8%. Hay que mirar la dieta en su totalidad, pues hay TMR que llegan al 11% de cenizas y esa cantidad son 60kgs de tierra por tonelada de TMR. Una salida a esto es contar con mayor superficie cementada pata evitar que el tractor incluya tierra en la comida
Un párrafo aparte el especialista lo dedicó a los lotes en terrenos arcillosos puesto que acrecientan el problema de la presencia de tierra. Apuntó que en la provincia de Córdoba es moderada su composición arcillosa pero son un problema en el sur de esa provincia, mientras que Santa Fe y Entre Ríos es de moderado a alto. Para conocer esto hay que realizar una auditoría.
Por todo ello, el investigador enfatizó que si se reduce la tierra, ese elemento no deseado puede ser relevado por comida y con ello mejorar la producción de leche. A modo de repaso:
-Eliminar la presencia y contaminación de tierra/mineral/cenizas, fermentación y otros
-Estabilidad microbiana
-Combate a las micotoxinas dañinas
El especialista recordó que la micotoxina levanta cortisol y tiene impacto en los tiempos de reproducción. Las micotoxinas pueden alterar el eje hormonal del estrés y los niveles de cortisol. Estas toxinas de los hongos generan inflamación y estrés físico.
Otro elemento importante y ya bastante difundido en la calidad de los forrajes son:
-La calidad de la fibra y el almidón
-Hay que diseñar reglas prácticas para interpretar/parámetros
Momento clave: el picado de silo
“Si no se cuente con máquinas propias hay que contratar según día y hora, y para ello hay que tener un rango horario. Organizar la logística del silaje es determinante”, propuso Schüenemann y allí los contratistas abrieron los ojos y menearon la cabeza.
El expositor mostró una máquina forrajera con una capacidad de picado con cabezal de 6 hileras y recomendó cortes de unos 1,4 cm de largo y subrayó que la velocidad de picado no debería exceder los 5 o 6 km por hora. Y aconsejó una altura de corte óptima, pues si se corta muy bajo se incluye más tierra.
El otro aspecto que puntualizó es la rapidez con que se debe cubrir un silo y para ello compartió videos donde un ejército de personas cubre con plásticos una reserva en un tambo americano de miles de vacas.
Como si fuera un recitado escolar repitió que “lo anaeróbico + bacterias + azúcares solubles, suben el ácido láctico, y cae el pH. Si el pH que queda en 6 tenemos problemas pues con la baja del pH se esteriliza el forraje”
Puso énfasis en recordar que hay que sellar bien el guardado de pasto, aunque sea engorrosa la faena de retirar las coberturas al momento de retirar forraje y precisó que el ácido butírico es un ácido graso de cadena corta que estimula la producción hepática de cuerpos cetónicos y potencia los beneficios metabólicos de la dieta. Actúa de manera sinérgica con la cetosis al activar vías energéticas y proteger la salud intestinal.
Nada mejor que una auditoría
Si se reconoce que se trabaja en lotes arcillosos la higiene crece en preocupación y es un problema a controlar. Hay que revisar todo el proceso de alimentación, los datos deben ser duros y basados en mucha confianza.
“Repasar y ser enfático en el diseño una dieta, en qué condiciones se mezclan los alimentos, cómo le llega a la distribución y cómo es la composición de la dieta que finalmente come la vaca. Si hay micotoxina debo incorporar secuestrantes y suplementar minerales puesto que la contaminación lleva a hemorragias intestinales”, recorrió Schüenemann.
Tener en cuenta el diseño de la alimentación y el piso de donde se guardan las reservas
-Pisos y gomas de tractores limpios. Se riegan caminos con tránsito para evitar polvaredas
-Pisos de cemento
-Controlar las máquinas que tratan el forraje
-Cuidar la presencia de aeróbicos que impactarán negativamente en la composición del silaje.
Hay que tratar de que no se eleve la temperatura de la comida y evitar en la mezcla la “selección” que lleva adelante la vaca, al descartar forraje y buscar grano.
-Los inoculantes son una parte importante
-Hay que medir todo. No es cuestión de suerte, es estar preparados para cuando surja la oportunidad. Para tener éxito hay que aprender con fallidos, con acciones que no condujeron a objetivos propuestos pero de la que se ha aprendido mucho.
Por Osvaldo iachetta / Redacción Todo Lechería















