Se trata de un proyecto que alcanza a tambos de diferentes zonas del país cuyo objetivo general es poner en valor la calidad higiénico-sanitaria de la leche, y a quienes la cosechan todos los días. El proyecto pretende, con el análisis de información de distintos establecimientos, premiar a los tambos que, a través de procesos adecuados, logren los mejores resultados.
Se presentaron 22 tambos. Compartimos aquí, en orden alfabético:
- Cabaña San Isidro Labrador
- Campazú 4485
- Campazú 4969
- Campazú 5198
- Don Primo
- Doña Marta de La Oriental
- Doña Nélida de La Oriental
- El Pingo
- El Recuerdo
- Escuela Salesiana de Venado Tuerto
- Grupo Chiavassa
- La Mascota 1
- La Mascota 2
- Los José 2813
- San Agustín
- San Alfredo de La Oriental
- San Antonio
- Santa Ana
- Santa Cecilia
- Tambo San Isidro Labrador
- 4 Nietos 1
- 4 Nietos 2
A partir de los datos relevados surgen los seis finalistas, tres por cada categoría (más de 5000 litros y menos de 5000 litros).
Finalistas de categoría de Menos de 5000 litros de leche:
- Campazú 4969
- 4 Nietos 1
- San Antonio
Finalistas de categoría de Más de 5000 litros de leche:

- Campazú 4485
- Grupo Chiavassa
- Santa Ana
Los 6 tambos finalistas recibieron la visita de los evaluadores de APROCAL que observaron aspectos relacionados a: Manejo de vacas, aspectos específicos de control de mastitis y aspectos generales de las instalaciones de ordeño.
Ganadores
Categoría de más de 5000 litros: Grupo Chiavassa de Flia Chiavassa
Categoría de menos de 5000 litros: San Antonio de familia Armas
Un problema de mastitis que casi los hace desaparecer a Tambo san Antonio
Después de la premiación, dialogamos con los encargados del tambo San Antonio, ubicado en Ranchos, provincia de Buenos Aires. Mirta Cimadamore y Néstor Omar Armas, quienes reflexionaron sobre la trayectoria del emprendimiento.
Él tomó la posta a partir del trabajo de su papá, en los ’80, y ella se sumó hace 14 años. En 2018 tuvieron un grave problema de mastitis a partir de una bacteria que se volvió incontrolable y lo perdieron casi todo.
No haber contado con un mastitólogo a tiempo fue crucial para que el problema se agradara. Finalmente encontraron ayuda y sacaron adelante el tambo a base de un protocolo que mejoró los procesos y la visita de un profesional cada 45 días para chequear que todo el tambo esté en orden. “Estuvimos confundidos, tristes. No sabíamos que iba a suceder. Ahora vamos por más”, dijo Simadamore.
Ante la consulta, remarcaron los buenos números que ostenta. Las células somáticas llegan a los 60 mil y no superan ese número. Los sólidos útiles oscilan entre 4- 3,40 y 4,05, y siempre remiten a Mastellone. Desde hace 22 años trabajan con el mismo tambero y hoy cuentan con 150 vacas.
El sistema de producción es a base pastoril, silo de maíz casi todo el año. Las vacas son casi siempre Holando, aunque a veces puede haber una Jersey.
¿De acá a cinco o 10 años? “Tenemos que crecer en cantidad de litros. Creo que nos han valorado en la premiación”.
Grupo Chiavassa: una empresa que crece a partir de la capacitación de sus grupos de trabajo
Hernán Bertoti es médico veterinario y técnico asesor del Grupo Chiavassa, tambo ubicado en la provincia de Santa Fe y que ganó en la categoría de más de 5 mil litros. “Es una devolución al trabajo que hace todo el equipo”, reflexionó.
Los números de la leche que salen de este tambo incluyen: el ordeñe de 1800 vacas por método de triple ordeñe; parámetros grasa de 4.10; proteína de 3.65; y células somáticas en 90 mil al cierre del 2024; y un UFC de 10, que denota máxima calidad.
“Uno de los motores que motivan eso es el reconocimiento de la industria”, valoró sobre el reconocimiento recibido por el trabajo hecho.
¿Cómo se logra a esa escala? Bertoti afirmó que es un trabajo que lleva bastante tiempo. Hace 13 años se inició en Grupo Chiavassa, y en esa época las células somáticas rondaban entre los 400 y 500 mil. Sobre esa base se enfocaron en qué hacer y como capacitar a los grupos de trabajo. “A veces el clima complicaba, pero siempre con el foco en lo que queríamos llegar”. Y destacó los tratamientos de mastitis, los cultivos en tambos, el análisis de registros y la toma de decisiones sobre las vacas, todo un cúmulo de variables que fue evolucionando por años, pero que desde hace tres les permite cerrar con menos de 100 mil células.
Valoró el sistema estabulado en cama de compost que, “cuando se estabiliza y lográs manejarlo es muy ventajoso, brinda estabilidad a la vaca, repercute en su salud y en la calidad de la leche”.
También ponderó los buenos resultados del sistema: “aunque costó manejarlo y aprender a usarlo, pero estamos bien estabilizados”.
Y más allá de lo mencionado, Bertoti reafirmó la importancia de la capacitación y el grupo de trabajo, compuesto por 15 tamberos que están todos los días en sus turnos atentos y con conocimientos sobre la importancia de detectar la mastitis para tratarla a tiempo.
Mirando hacia adelante, la empresa busca expandirse a tener 3.800 vacas en ordeñe aunque todavía hay discusión sobre el sistema con el que estabularán vacas. Sobre el compost expresó que “le encontramos debilidades que teníamos, no lo vemos como una limitante, pero sí conseguir el sustrato es un cuello de botella por los costos y la posibilidad de un suministro consistente”.

















