Puntos clave para lograr la reposición y el crecimiento del rodeo lechero

Matías Stangaferro se refirió a las estrategias respecto al manejo de vacas de reposición en un rodeo lechero. “Los temas clave pasan por los criterios en la recría de vaquillonas, la determinación del tamaño del rodeo de cría y los puntos clave para que no falte ni sobre reposición”, propuso.

Bajo el concepto de el objetivo de la recría de la vaquillona de leche debe ser minimizar los costos invertidos y maximizar el retorno con rentabilidad, tal como lo señalaran Hoffman y Funk en 1992, el experto Matías Stangaferro, un argentino que revista en Dairy Health & Management Services en el estado de Nueva York (EE.UU.) expuso en el Seminario Internacional de Lechería, realizado en el marco de la Exposición Rural de Rafaela.

Un estudio de Zoetis Technical de 2016 realizado en el medio oeste americano (Illinois, Wisconsin y Minessotta) analizó la recría en 317 tambos entre los años 2006 y 2014, con 1045 vacas lactantes por tambo/año, y relevaron los parámetros que eran necesarios medir para ubicar la importancia económica de la recría de vaquillonas, explicitada en los ingresos netos del tambo. Las variables más relacionadas fueron la tasa de preñez con 29% de participación en ello; y la tasa de supervivencia (desde que nace hasta la primer lactancia) de las vaquillonas tuvo que ver un 18% en los resultados obtenidos.

Por otro lado hay que prestar atención a los componentes de la leche vendida (17%), no tanto la cantidad sino por sus componentes, y los costos de reemplazo de vaquillonas tiene una participación que puede tirar abajo los promedios en un 33%. Todos estos elementos están muy correlacionados con los costos y la rentabilidad y que, muchas veces, no les damos la importancia que reviste.

Stangaferro revista en Dairy Health & Management Services y se apoyó en otro estudio para apuntalar su proposición y se refiere a un estudio reciente, el Pro Dairy de la Universidad de Cornell (EU) y lo sistematiza así:

– La inversión total promedio del animal desde su nacimiento fue de unos U$S2505 (3,2 dólares diarios)

– El costo de la alimentación fue el más importante de todos los que intervienen con un 46,1%

– La mano de obra fue otro elemento destacado con un 13,2%

– La edad promedio del primer parto fue de 22,5 meses

– La tasa de ganancia diaria fue de 0,85 Kg/día

Aún con estos números los costos de la recría son muy altos. Este costo total de la recría implica un 20% del total de los costos del tambo.

Mejorar la eficiencia y la rentabilidad de la recría

– En primer lugar hay que mejorar la calidad de los animales del rodeo y por otro lado disminuir costos de alimentación, el tiempo de recría, reducir el número de vaquillonas a las necesarias en el plan que tengamos en el tambo.

– Otro elemento destacado es reducir los costos de la alimentación que como ya vimos justifican casi la mitad de los costos.

– Disminuir el tiempo de recría es otro aspecto importante, esto es la edad a la que la vaquillona llega al primer parto.

– Reducir el número de vaquillonas necesarias y con ello bajar la tasa de descarte de vacas.

-Asociado a lo anterior, reducir el número de eliminación de vaquillonas. Estos tres puntos son claves para diseñar la estrategia del tambo que queremos.

-Sacar a la venta las vaquillonas que se saquen del proceso productivo o cambiarlo por otra categoría que tenga perspectiva de carne, por ejemplo.

Un rodeo que pretende mantener su estructura tiene que tener un 80% de vaquillonas para recría dentro de todo el rodeo adulto. Eso, en un tambo de ciertas dimensiones es un costo importante y este aspecto en EU es determinante pues si luego salimos a venderlas recibiremos por ellas montos bastante por debajo de los costos que tuvimos en la recría.

Para un tambo en Argentina se debería tener en cuenta con rigor cuánto es el costo de cada vaca de recría y cuánto pagan las vaquillonas en el mercado.

Para poder cumplir con eficiencia los tres primeros puntos: buenas vacas, alimentación y tiempo de recría, hace falta tener una nutrición y un manejo que ayuden a conseguir estos objetivos.

El principal problema es que nadie pesa las vacas y esto es muy importante pues no podemos administrar dietas “a ojo”. El peso adulto se logra entre la 3ra y 4ta lactancia. Y aquí hay un tema interesante, cual es el de determinar los costos de crianza:

El principal costo está dado en los primeros meses de vida. La lecha y los sustitutos son caros y por lo tanto hay que observar de cerca estos costos. Enfermedades y muertes tienen promedio alto entre los 60 y 90 días de crianza. Muertes al 5%, morbilidad (neumonía, diarrea y otras) al 10% son objetivos muy altos pero conseguibles. Para estas dos etapas, el calostrado y el manejo nutricional son clave.

No es posible reducir a 0 esto pero estos son números muy buenos.

En otro estudio se hizo el siguiente proceso de asignación de calostro y sustituto lácteo:

Alto: 4 litros de calostro y 12 litros de sustituto lácteo

Alto/Bajo: 4 litros de calostro y 4 de sustituto

Bajo/Alto: 2 litros de calostro y 12 de sustituto

Bajo/Bajo: 2 litros de calostro y 4 de sustituto lácteo

Estos animales fueron seguidos hasta su vida de adultos y de ello se desprende que las diferencias más apreciables se obtienen en la baja o alta asignación de calostro, y si bien el sustituto ayuda los registros no son tan determinantes respecto al primero. 4 litros de calostro mejoran el peso al destete o ganancia de peso diario. Y también se mostraron estas diferencias en la vida adulta.

Datazo: 4 litros de calostro desde el primer día hacen la diferencia eficiente

No es fácil que una ternerita tome en poco tiempo semejante cantidad con mamadera y allí se utilizan sondas para cubrir la demanda nutricional desde el primer día. No hay que agrandar el hueco de la tetina para hacerlo más rápido pues puede causar reflujo o que el calostro vaya al pulmón.

La nutrición se hace con software basado en años de investigación.

Allí se pueden apreciar todos los parámetros con el rigor que impone un software especializado en nutrición para vacas de tambo.

Stangaferro propone que tengamos el mismo rigor en la alimentación para terneras como la que se tiene para vacas adultas. “La alimentación a un ternero no se puede medir solo en cantidad de baldes”, precisó.

Ahora, pensemos por un instante los requerimientos que serán necesarios en nuestro país, en época invernal:

Como se observa, los requerimientos son diferentes en función de la temperatura pues una buena parte de su energía estará puesta en el ternero para sostener su temperatura corporal.

A modo de síntesis Stangaferro propuso lo siguiente:

Rentabilidad en la etapa de recría

Stangaferro cuenta que en los últimos tres años en Estados Unidos, el macho Holando (Holstein y jersey, allá) tiene un precio bajo. Se paga casi 3 a 1 por machos de razas de carne.

Aparte el precio de la leche está “planchado” y no hay incentivos para producir más cantidad, toda vez que los litros extra se penalizan, y esto viene a contramano de una notable mejora en los planteles a partir de la mejora genética y la utilización de semen sexado.

Esto acarrea además que el precio de las vaquillonas de reemplazo sea bajo y el costo de crianza creciente.

Todo este panorama hace que haya que tomar decisiones trascendentes:

– Criar la cantidad de vaquillonas que sean necesarias

– Reemplazar los machos holstein por ejemplares de razas carniceras

Para ello se tomaron dos medidas:

– El uso extendido de semen sexado

– Usar semen de razas carniceras

Tipos de semen a utilizar

Stangaferro apunta que en Europa se realiza la tarea de construir un ranking de vacas lecheras, reunidas por genética o parámetros fenotípicos, según los registros que tengan. Y de allí separarlas en dos grupos: las de punta y las que, a pesar de su genética o fenotipo tengan registros bajos.

Con las de mejor genética y mejor producción usar semen sexado, y en las de muy buena genética y registros bajos usar semen convencional, con la idea de que aún podemos conseguir una cría de punta con esos padres.

Y con la genética más pobre, con la que no se busca crear descendencia utilizar semen de alguna raza carnicera.

Matías Stangaferro subraya que este escenario que se dio en Europa y está instalado en Estados Unidos, ya comienza a ser parte del paisaje productivo en México y con sus características es una preocupación a abordar en Argentina. La eficiencia pasa por muchos aspectos y ese manejo se debe reflejar en el cash flow del negocio del tambo.

Osvaldo iachetta / Redacción TodoLechería

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