En el marco del plenario abierto a la prensa realizado en Buenos Aires por la Confederación de Sindicatos Industriales de la República Argentina (CSIRA), elDiario dialogó junto a otros medios con el secretario general de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra), Héctor Ponce, quien lleva más de 20 años en el cargo y acaba de ser reelegido el pasado 20 de agosto, y cuya labor ha sido clave en el desarrollo tecnológico y productivo del sector, y, sobre todo, habiendo alcanzado muy positivos acuerdos salariales y mejores condiciones laborales en los últimos años para sus trabajadores.
Al término de la conferencia realizada en el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA), Ponce se expresó sobre la situación de la industria nacional en el contexto del Gobierno de Javier Milei, y particularmente del sector lácteo, el cual está sufriendo de manera alarmante en ciertas zonas del país, con varias empresas icónicas en riesgo y, por ende, miles de puestos de trabajo en riesgo.
“Esta conferencia reviste características muy importantes, porque somos 37 organizaciones gremiales que formamos parte de la Confederación de Sindicatos Industriales de la República Argentina, y que nos hemos reunido para celebrar el Día de la Industria en un contexto económico muy difícil para el país”, expresó.
Detalló que todos los gremios, pero sobre todo el suyo, Atilra, están trabajando “en el marco de una situación económica muy grave, y que tiene a empresas como Sancor en una crisis terminal, pero no solo esta, sino otras empresas de nuestro sector que no la están pasando nada bien y por lo que peligra no solo la viabilidad de las mismas, sino el futuro de sus trabajadores”.

Reflexionar y trabajar
Consultado por lo que vive el país en general, y la industria el particular, en medio de una crisis económica que se agudiza semana a semana, Ponce expresó: “Este es un día de reflexión y de celebración. Porque siempre hay que celebrar este día, independientemente de cómo le vaya a la industria, y sí, estamos en una situación complicada y muy difícil, con la pérdida de más de 130 mil puestos de trabajo, producto de las políticas económicas, antiindustriales y sociales que están insertadas dentro del Gobierno nacional”.
En este sentido, el dirigente señaló que “igualmente no bajamos los brazos, sabemos que tenemos responsabilidades propias, y también las que tienen que ver con los compañeros y las compañeras de los 37 gremios de CSIRA. Hay un trabajo hacia adelante importante, que representa un desafío, que es lo que hemos hecho siempre, y hoy, particularmente, por la encrucijada que atraviesa la industria, los empresarios y las y los trabajadores de todo el país”.
Respecto al tema de que en la Argentina, siendo un país lácteo por excelencia y exportador de productos derivados de la leche, ahora se venden innumerables productos similares de otros países, incluso más baratos, indicó: “Uno de los inconvenientes que tiene el país hoy es la concentración de la riqueza en pocas manos, eso hace que caiga el poder adquisitivo de la gente, y si cae, hace que gran parte de la población no tenga acceso a bienes esenciales que tienen que ver con la educación, la cultura y también la alimentación. Y cuando cae el consumo de leche es porque antes cayeron todas las otras variantes. Así que lo que se tiene que ver es si queremos un país para todos o solo para un pequeño grupo que aprovecha esta situación para importar productos que nosotros no solo producimos, sino que exportamos. Por eso hay que crear políticas económicas sociales que le sirvan a la mayoría y no solo a unos pocos”.
Deuda versus industria
Sobre la deuda en general, y la que se tiene ahora con el FMI en particular, indicó: “El Fondo Monetario Internacional, como otras entidades, es un organismo financiero y económico, pero también político, que ejerce un determinado vínculo con sectores económicos específicos. Y ahora nosotros, el país entero, se debe hacer cargo de empréstitos que vinieron a nuestro país, pero no fueron a parar a los bolsillos de la gente, sino a un puñado de especuladores, y que incluso se llevaron de nuevo afuera de la Argentina. Estas deudas fueron contraídas por gobiernos que no son precisamente liberales, pero que siempre termina pagando los gobiernos progresistas”.
-En este encuentro se mostró mucha fuerza gremial y se habló de la importancia de las elecciones en PBA y las nacionales de octubre para poder dar un golpe de timón a las políticas económicas, y la unión de los gremios de todo el país será clave. ¿Es así?
-Sí, creo que tiene que ver con la concepción filosófica que tienen las organizaciones sindicales que están insertas en CSIRA. Nosotros, y los trabajadores a los que representamos, tenemos muy en claro cuál tiene que ser el destino de nuestro país. Sabemos que un país sin industria es un país destinado a morir, esa es la realidad. Si nos desindustrializamos, vamos a estar siempre a merced de las grandes corporaciones internacionales que no van a dejar nada para la Argentina, sino que toda su riqueza se la llevarán. Y en lugar de utilizar nuestros bienes propios, producto de lo que se hace a través del aparato productivo industrial, ahora tenemos que pagar una deuda que solo sirvió para la especulación y la fuga, en lugar de para agrandar y mejor nuestra realidad económica. Queremos un país para toda la gente.
-¿Y qué se tiene que hacer para lograr esto?
-Hay que mirar hacia el futuro con nuestra gente adentro, proyectando un porvenir mejor para los y las trabajadores, trabajando en forma mancomunada y solidaria. Sabemos que el contexto es muy complicado y difícil, pero ya hemos salido de otros contextos similares con unión, con trabajo y no solo con la voluntad, sino con mucho coraje para contrarrestar estas políticas que pretenden implantar los poderes hegemónicos. Incluso, hemos pagado los trabajadores y las organizaciones sindicales con la vida anteriormente, cuando se ha pretendido llevar a cabo modelos económicos como el actual, además de sufrir persecución judicial e intervenciones gremiales.
-No será fácil el camino de la recomposición, ¿o sí?
-Sin duda que no. Pero nosotros no vamos a bajar nunca los brazos y siempre daremos todo de nuestra parte por los derechos y el futuro de los trabajadores, incansablemente.
-Hoy es evidente que la industria está en retroceso, ¿qué hay que hacer para revertir esto?
-Hay que cambiar las políticas sociales y económicas e ir por un país industrializado para no caer en las garras del poder económico y financiero internacional y tener que enajenar los bienes que son propios de los argentinos. Ese es el camino y el trabajo. No hay país que crezca si no se fortalece la industria. Indudablemente, va a ser duro, ya que hay intereses en juego que no quieren que el país se industrialice, ya ha pasado antes, y ahora en democracia, con un Gobierno elegido por la gente. Pero no porque sean mayoría significa que tengan razón, por eso es importante informar bien al pueblo, y si el día de mañana decide que hay que modificar, además de ser acompañados, debemos acompañar a esos trabajadores.
-Además, en el plenario se solidarizaron con el gremio periodístico tras los constantes ataques de Milei y la censura vía judicial a la publicación de audios de su hermana Karina.
-Sí, y nos duele mucho. Yo, antes de estar en el gremio, trabajé en medios de comunicación y conozco perfectamente cómo, a través del amedrentamiento y la censura, se busca callar a los periodistas. Por eso nosotros no solo nos solidarizamos, sino que sabemos que tenemos que estar junto a los medios, al periodismo en general, y que no sean un objetivo de un Gobierno, más allá de si habla a favor o en contra de él. La libertad de expresión de ninguna manera debe ser coartada.
-Por último, ¿qué podés decir de Villa María, hoy considerada una de las cuencas lácteas más importantes del país y que sigue creciendo día a día fuertemente?
-Villa María es una de las cuencas lácteas más importantes, no solo de nuestro país, sino de Latinoamérica, y que, además de las empresas locales, se demuestra con la instalación de tantas empresas internacionales que se han instalado ahí y en otros lugares de la Argentina. Y van a continuar haciéndolo, porque tienen muy claro que nuestro país es uno de los cinco lugares del mundo que no tiene techo de crecimiento en cuanto a su producción láctea, por eso están acá Danone, Nestlé, Savencia, Saputo y otras que siguen invirtiendo. Sin embargo, no solo queremos que crezca la industria, sino el consumo interno, y sin políticas sociales acordes para mejorarles la vida a la gente, no sirve de mucho.
Fuente: El Diario



















