Si hay alto recuento de células somáticas al secado, los problemas se agudizan en el postparto

El doctor Eial Izak, consultor en Mastitis y Calidad de Leche disertó en Jornadas de Calidad de Leche Fatro Ibérica 2024. Entre otros temas, abordó el impacto del recuento de células somáticas previo al secado en la incidencia de enfermedades post-parto.

El 7 de marzo realicé para Fatro Ibérica un webinar sobre el Trabajo en Calidad de Leche en Argentina y entre el 9 al 11 de abril, diserté en las Jornadas de Calidad de Leche Fatro Ibérica en Madrid, León y Lugo, España, junto con el médico veterinario español Demetrio Herrera.

Entre los temas desarrollados incluí el Impacto del recuento de células somáticas previo al secado en la incidencia de enfermedades post-parto. Las enfermedades más comunes en el post-parto de las vacas lecheras incluyen cetosis, retención de placenta, metritis, mastitis y afecciones podales. Las mismas impactan en la producción de leche. La doctora Ashley Egyedy et al. (2022), de la Universidad de Alberta, Canadá, publicaron un trabajo sobre el impacto del recuento de células somáticas (RCS) previo al secado (>200.000 cel/ml), en la incidencia de enfermedades durante las primeras 2 semanas post-parto.

Estudio

Se realizó en 2 tambos con 140 vacas preñadas (72 multíparas y 56 primíparas). Las vacas recibieron al secado la terapia combinada con antibiótico y sellador interno de pezones.  Las vacas fueron divididas al secado en 2 grupos: bajo RCS (<200.000 cel/ml) y elevado RCS (>200.000 cel/ml). Las vacas fueron evaluadas para la incidencia de 4 enfermedades post-parto diferentes a mastitis: metritis, afecciones podales, retención de placenta y cetosis. Las vacas diagnosticadas con enfermedades post-parto fueron denominadas como baja-enfermedad (BE) y alta-enfermedad (AE), basado en el RCS previo al secado y si una de las 4 enfermedades fue diagnosticada (Ej., una vaca con un RCS >200.000 cel/ml previo al secado y diagnosticada con metritis post-parto, fue considerada un animal de AE). Las vacas sanas fueron aquellas con un RCS <200.000 cel/ml y sin incidencia de enfermedad. Las mismas se utilizaron para compararlas con los grupos de enfermas y fueron clasificadas como grupo sano (GS).

Probabilidad de enfermedades

En la Tabla 1, puede observarse el incremento en la probabilidad de las enfermedades post-parto en las vacas con elevado RCS antes del secado, comparadas con las de bajo RCS. Por ejemplo, la probabilidad que las vacas con elevado RCS desarrollen cetosis fue del 166% o 2,66 veces más alto, con respecto a las vacas con bajo RCS. Las toxinas bacterianas y citoquinas inflamatorias (proteínas esenciales que regulan la inflamación), liberadas desde la glándula mamaria de las vacas con alto RCS al sistema circulatorio sanguíneo, contribuyen al incremento de las enfermedades post-parto. Las toxinas bacterianas involucran a las vacas con infecciones intramamarias por Escherichia coli y Staphylococcus aureus.

Tabla 1. Incremento en la probabilidad de enfermedades post-parto en vacas con elevado RCS vs. bajo RCS.

Producción de leche

En la tabla 2, puede observarse la producción a los 60 días en leche (DEL) por enfermedad para Grupo Sano, Baja Enfermedad y Alta Enfermedad. Se observan diferencias a favor del Grupo Sano y Baja Enfermedad, comparados con Alta Enfermedad. Las diferencias más significativas fueron para mastitis. Además, se observó una reducción en la concentración de proteína y lactosa post-parto en las vacas con Alta enfermedad.

Tabla 2. Producción a los 60 DEL por enfermedad para Grupo Sano, Baja Enfermedad y Alta enfermedad. Entre paréntesis figura el % de incremento vs. Alta enfermedad.

Conclusiones

Las vacas con alto RCS al secado, tuvieron mayor probabilidad de desarrollar enfermedades post-parto (además de la mastitis), incluyendo cetosis, retención de placenta, metritis y afecciones podales. Si bien la mastitis, fue la enfermedad que más redujo la producción a los 60 DEL; las otras enfermedades mencionadas también impactaron en la producción de leche. Es importante la implementación de un Programa de Prevención y Control de Mastitis, que obtenga un bajo RCS individual de las vacas al secado, para evitar las pérdidas económicas no solamente por mastitis, sino también por otras enfermedades en el post-parto.  La lactancia no se inicia luego del parto, sino en el momento del secado. Una buena sanidad de ubres al secado va a impactar en mastitis y calidad de leche, pero también en la expresión del potencial del pico de producción de leche y persistencia en la lactancia. Por otra parte, es bien sabido el impacto de la mastitis en la fertilidad, incrementando los días al primer servicio, servicios/concepción y promedio de días abiertos (entre 20 a 60 días). Puppel et al. (2020), demostraron el uso del RCS como un indicador de la calidad del calostro. Las vacas con menos de 400.000 cel/ml al parto duplicaron la concentración de Inmunoglobulina G y ácidos grasos esenciales. Por lo tanto, una buena sanidad de ubres al parto, impacta en la calidad del calostro para las terneras. Además, Antanaitis et al. (2022), reportaron que las vacas con mastitis subclínica durante el período seco, incrementaron los natimortos en un 100%. Por otra parte, la obtención de una buena sanidad de ubres al secado, reduce el uso de antibióticos en esta etapa. Ello permite implementar un secado selectivo a través de un sellador interno de pezones, impactando en la disminución del uso de antibióticos al secado y en los costos de la terapia al secado.

Dr. Eial Izak – Consultor en Mastitis y Calidad de Leche

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