Tamberos argies en Nueva Zelanda: comida propia, bienestar y cuidado ambiental

Dos experiencias tamberas con argentinos en la gestión. El clima es hostil en invierno y hay que mover las vacas a escenarios más benignos, se produce toda la comida que consumen las vacas, se riega para tener pasto y se lo controla mucho en cada lote pues de ello dependerán las utilidades del tambo.

María Eugenia Álvarez es ingeniera agrónoma egresada de la Universidad del Centro y una vez laureada salió a hacer experiencias profesionales para apuntalar su paso por las aulas. Creció en Olavarría y es parte de una familia de ganaderos, tuvo poca experiencia profesional en Argentina y muy pronto sacó tickets para visitar Oceanía. Con cierta modestia y mucho orgullo muestra su currículum y es posible advertir que en su formación reciente aparece recurrentemente la palabra management, y parece ser el perfil que esta joven profesional construye: con la residencia recién obtenida se inscribirá el año entrante en un diplomado de Negocios Agrícolas.

Hace 8 años que está en Nueva Zelanda, tuvo varios empleos y su llegada a la lechería fue casi azarosa, aunque despertó en María Eugenia un interés especial. Luego de un pequeño interregno de tiempo de regreso a Argentina, partió nuevamente a la isla con la definición de afincarse, capacitarse y conocer de adentro una de las lecherías más insignes del mundo.

“Actualmente soy manager y mi expectativa es asociarme en el tambo donde trabajo, y ahora que soy residente puedo integrarme a la producción de otro modo”, señala con regocijo. El tambo donde trabaja está en la isla Sur de Nueva Zelanda, más precisamente en Hinds (Canterbury), con una superficie de 180 hectáreas (177 bajo riego), con 740 vacas kiwicross y jersey (una carga de 4,1 vacas por ha) con alimentación en base a rye grass y trébol blanco, si suplementación alguna. Cada invierno las vacas se trasladan a un área más benigna, y allí se agrega rollos de silo.

Estrategia al momento de ordeñar

El ordeñe se realiza en una calesita de 40 bajadas, con removedores de pezoneras automáticos y está atendido por un solo operario.

María Eugenia Álvarez señala que los tiempos planeados dependen mucho de la destreza y disposición del operador, un factor esencial en el tambo de Canterbury.

Los números de la producción

A continuación, Álvarez compartió con los participantes los registros finos de la producción lechera en el tambo que regentea en Nueva Zelanda.

El presupuesto previsto para junio 21 a mayo 22 es de:

-240 toneladas de materia seca (MS)

-2,66 M de litros/año (9% de MS/litro)

-3.600 litros/vaca/año

-14.800 litros/ha

La producción actual es de 15,7 litros/vaca/día

El avance de lo presupuestado hasta este momento es el siguiente, según expuso la especialista:

Álvarez contó que vienen de un momento crítico respecto a las pasturas, debido a la humedad excesiva que mostró la primavera neocelandesa y el daño que produjeron las vacas durante el pastoreo. Recordemos que se trata de un tambo sin suplementación y por lo tanto para recuperar alimento se resembró una parte de los lotes asignados a pasturas. Además hicieron rollos con el pasto que quedó antes de la resiembra.

Los registros de la reproducción

El comienzo de la parición en vaquillonas es el 20 de julio y en vacas el 29 de julio.

En la reproducción no se utilizan hormonas y en la inseminación se utiliza semen frizado kiwicros y jersey de alta fertilidad, y comienza el 20 de octubre y se utilizan 1,2 pajuelas por vaca (888 pajuelas/año), proceso que finaliza el 20 de noviembre. Luego se utilizan toros kiwicross hasta el 2/1/2022 con dos equipos que rotan cada dos días.

En este último año se lograron 86% de vacas inseminadas en la 3er semana y en la última primavera se logró una preñez del 78% a las 6 semanas y un 85% a las 9 semanas.

Secado

El secado es en mayo, quizás algunas estén secas en abril dependiendo del pasto disponible y la condición corporal de las vacas, se trabaja sin suplementación y por ello se necesita que las vacas lleguen en muy buen estado.

El Runoff es el área de montaña donde las vacas pastan en invierno hasta junio. Se alimentan todos los días y se utiliza remolacha forrajera, rollo de silaje de pastura y rastrojo de trigo y se pone mucho acento en el control de la acidosis y que las vacas logren el mayor peso posible.

Se las lleva a principios de junio y se quedan allí hasta finales de julio, se alimentan todos los días y no se ordeñan en el establecimiento.

La reposición se hace con un 25% de vacas nuevas cada año (185). Luego del destete pasan a pasto con 90 kilos para las jersey y 100 para las vacas cruzas, cada año a mediados de diciembre.

Otra experiencia con alimento propio, riego y eficiencia en la gestión

Carlos Cuadrado y Gisela son un matrimonio de argentinos que trabajan juntos y llevan casi 20 años en Nueva Zelanda. “Yo crecí en Pozo del Molle (Córdoba) y Gisela es de Santo Tomé (Santa Fe). Nos conocimos en Esperanza cuando éramos estudiantes de agronomía. Al principio vine a Nueva Zelandia y pasé tres meses en Hamilton y allí pude conocer la lechería en NZ. Luego viajé a Argentina y me vine con mi esposa a vivir y trabajar en NZ en 2002”, cuenta Cuadrado.

“Comenzamos a trabajar en la Isla Norte y luego volvimos a Argentina y desde 2008 estamos en este campo en Canterbury en la isla sur de NZ, que es la mitad de la provincia de Buenos Aires, los veranos son muy secos y necesitamos riego adicional”, describe Cuadrado, quien se encarga de los rodeos y Gisela de los relevos de ordeño  y de la crianza de los terneros hasta que tienen 3 0 4 meses y unos 100 kilos de peso.

Carlos y Gisela tienen un recorrido más extenso en Oceanía y luego de estos años han conseguido ocupar lugares de decisión, trazar una trayectoria, capacitarse y crear confianza.  “En 2010 nos asociamos con un porcentaje y siguiendo el día a día del tambo. En 2012 formamos una sociedad con unos vecinos y compramos un campo de 150 hectáreas, y nos dividimos en tres negocios diferentes. Cinco años después compramos otro campo de 120 hectáreas, con 450 vacas y comenzamos a administrar los dos campos y este que administramos” recorre el profesional cordobés.

Hoy, tienen 240 hectáreas todas bajo riego y 850 vacas en ordeño con una calesita de 50 bajadas. El matrimonio argentino gestiona y se encarga de la administración. Semanalmente se  comparte un reporte sobre pastura y la administración de los potreros en la alimentación de las vacas.

Este es un reporte semanal (Cuña) que envía Cuadrado a su socio que vive en Australia. Allí puede apreciarse la situación en que se encuentran los lotes con un límite apreciado en la línea roja. Y también contiene datos sobre el stock de fardos.

“Trabajamos sin suplementación, con silo enfardado y se utilizarán en épocas de alta demanda cuando el pasto no alcanza para alimentar las vacas, esto incluye remolacha azucarera como suplemento en la transición y entrenamiento para las vaquillonas que nunca han incluido remolacha en la alimentación. Nosotros destinamos unas 10 hectáreas para remolacha azucarera. Si nos proveyéramos desde afuera se encarece un 40% la provisión de alimento”, comparte.

Esta es la planilla que mes a mes le entrega Cuadrado al dueño del campo con el desglose de todos los egresos, consumos e ingresos. En la tercer columna pueden apreciarse los resultados del mes de octubre donde se consignan los costos totales son de 4,09 dólares por cada kilo de sólido y las utilidades de 7,37, lo que arroja un saldo de 3,11 dólares neocelandeses por kilo de sólido producido.

Cuadrado dice que la base de la estrategia es lograr un bajo costo de producción basado en una alimentación barata, pasturas producidas en el mismo establecimiento. “Nuestras vacas son kiwicross con alta participación de jersey, son longevas, se preñan bien y se adaptan a inviernos rigurosos y a calores intensos”, señala.

El pago de la leche es por presencia de sólidos, por proteínas y por presencia de grasa y por ello, por tratarse de vacas jersey se tiene un plus de pago por calidad y presencia de grasa.

Ante una pregunta sobre el ordeño, Cuadrado señaló que se hace un ordeño luego del parto, y con ello hemos reducido fiebre de leche dos ordeños durante 15 días. “Estimamos la condición corporal y cuando el objetivo no se consigue se los ordeña una vez al día, el resto que se encuentra en óptimas condiciones se las ordeña dos veces al día”, señaló.

Por Osvaldo iachetta – Redacción Grupo TodoAgro

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