Un ensilado deficiente no tiene arreglo

Para muchos productores el ensilaje ya ha terminado. Generalmente, pasarán algunos meses antes de que vuelvan a realizar esta actividad. Sin embargo, este es un buen momento para evaluar la estrategia de ensilaje para la próxima temporada.

La parte de la industria enfocada en la nutrición, enfatiza el valor de la digestibilidad de la fibra detergente neutro (FDN) para valorar la calidad del forraje y balancear raciones para los distintos grupos de vacas. Cuando se trata de ensilado de maíz, se sabe que la genética de las semillas influye sobre la digestibilidad de la fibra. También las condiciones ambientales, niveles de humedad y el calor influyen en la calidad del forraje y digestibilidad de la FDN. Estos factores generalmente están fuera del control del agricultor. Lo que a menudo no se considera es que el manejo durante el ensilado tiene un aporte importante sobre la digestibilidad de la FDN por parte de las vacas.

Un objetivo clave es ensilar eliminando el oxígeno tan rápida y completamente como sea posible. La presencia de oxigeno produce una reacción que genera calor. En general, el calentamiento del ensilado durante el proceso de almacenamiento degrada la calidad y disponibilidad de nutrientes. Esto ocurre porque el calor crea enlaces químicos que son resistentes a la acción enzimática.

Un análisis de forraje típico incluye una medida de la proteína dañada por el calor, este marcador nos informa del calentamiento ocurrido durante el ensilaje. Este valor se reporta como “Proteína FDA (fibra detergente ácido) o “PCIDA” (proteína cruda insoluble en detergente ácido). El valor se expresa como porcentaje de materia seca o porcentaje de proteína cruda (PC).

Se sabe bien que el calor durante el ensilaje daña la proteína y la envuelve de forma que se vuelve mucho menos disponible para la vaca. Lo que no se reconoce tanto es que este mismo proceso tiene impacto en la capacidad del rumen para degradar la fibra. El impacto es significativo.

Revisando datos de nuestro laboratorio Cumberland Valley Analytical Services (CVAS) para análisis de ensilados mixtos y de pasto, encontramos que por cada 2% de incremento en PCIDA (como porciento de PC) hay más de 1% de reducción en la digestibilidad de FDN a las 30 horas in vitro (dFDN30). El impacto del daño por calor sobre la digestibilidad de la FDN es económicamente más significativo que el impacto sobre la disponibilidad de la proteína.

En la figura 1 se ve la relación entre PCIDA y la dFDN30. El análisis estadístico R2 es 46% lo que podría no parecer alto. Sin embargo, este impacto del daño por calor es uno de los muchos factores que está relacionado con la digestibilidad de la FDN, al igual que las especies y condiciones de crecimiento del cultivo.

Es importante conocer cuál es el valor “típico” de la PCIDA y así tener un punto de comparación. En la figura 2 se ve una gráfica que proporciona un rango para la PCIDA en el ensilado.

Ensilar el forraje es un proceso crítico en el establo. Si no se hace bien, es posible sufrir un impacto económico negativo. La dFDN es clave para el funcionamiento del rumen, se ve afectada negativamente por el calor que se podría generar durante el proceso de ensilaje.

Trabaje con sus especialistas de nutrición y forraje para establecer objetivos de ensilaje que reduzcan las posibilidades de calor adverso. Los factores clave incluyen humedad, longitud de corte y llenado, consiguiendo una densidad alta en el ensilado. Tener un plan desde ahora le permitirá ejecutarlo ¡cuando tenga que cosechar nuevamente durante la primavera!

Por: Ralph Ward – Cumberland Valley Analytical Services (CVAS)

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