Un viaje a tambos sustentables sin escalas

La sustentabilidad es un elemento central en toda actividad productiva, y por supuesto en la lechería. Una jornada virtual permitió ver como se hace realidad en el Establecimiento La Emilia enclavado en Sastre, provincia en Santa Fe.

En el inicio del evento transmitido vía streaming y promovido por el INTA, la técnica Patricia Engler subrayó acerca del objetivo de la reunión:

“La idea es visitar tambos reales con realidades productivas eficientes y experiencias compartibles. Producir más, ser rentables y pensar la actividad para mañana, también, tratando de amortiguar el impacto ambiental. Si echamos la vista atrás vemos que en las últimas décadas la producción lechera creció un 83% y hoy se realiza con un 63% menos de tambos. Si analizamos el siguiente cuadro se observa una mayor carga de vacas por hectárea y una mayor productividad de cada vaca, y la palabra clave fue el proceso de intensificación como estrategia de permanecer y competir con otras estrategias productivas”.

Ahora, cabe preguntarnos qué pasó desde el punto de vista ambiental. Y qué pasó con el bienestar animal y las condiciones de trabajo, y preguntarnos qué tan alto es el impacto ambiental. Cuando nos preguntamos sobre todas estas cosas estamos hablando de sustentabilidad.

La sustentabilidad es un aspecto integral que reúne a tres planos diferentes y relacionados, y se trata de lograr productividad y rentabilidad compatibilizando con objetivos sociales y ambientales, debemos pensar la actividad teniendo en cuenta las generaciones que nos sucederán. Se debe encarar a través de un enfoque sistémico, que tenga en cuenta todos estos aspectos que se deben resolver al momento de producir alimentos.

Esta es la razón que hoy se muestra cómo se hacen las cosas en La Emilia.

A su turno, Laura Gastaldi del Inta Rafaela señala que en Santa Fe hay unos 3700 tambos, el 34,5% de los tambos del país y el 30% de la producción total de leche del país. Tiene tres cuencas, una Norte y otra Sur pero la cuenca Central concentra el 90% de las explotaciones, con sede en los insignes departamentos de Castellanos, Las Colonias y San Cristóbal.

Esta es la cantidad de vacas que tiene en promedio las explotaciones tamberas santafesinas:

Radiografía de La Emilia

El tambo La Emilia se encuentra en el segundo lote de estos grupos y se considera un tambo chico. Y para describirlo, Andrés Anghilante del Inta Rafaela traza los siguientes parámetros para que podamos apreciar la estrategia de este establecimiento.

Un tambo de porte pequeño no necesariamente debe asociarse al artesanado sino a un doble desafío: el de ser eficientes aun cuando la estructura sea de proporciones limitadas.

Y hay otros parámetros que ilustran este escenario productivo. Veamos este gráfico respecto a la gestión y asesoramiento.

Otro plano para comparar y analizar que nos propone Anghilante es analizar el manejo de los establecimientos pequeños y allí reparamos en los siguientes parámetros:

Y una de las comparaciones más interesantes compartidas por el Inta Rafaela tiene que ver con los indicadores de parámetros esenciales en la búsqueda de eficiencia. Analizando la rentabilidad, se analizan los establecimientos que tuvieron la mayor renta, y no tuvo que ver con vender a mejor precio sino, trabajar con costos menores. La capacitación de la mano de obre y el uso eficiente de la tierra, entre otros registros determinantes. “Por supuesto que vender a buen precio es muy importante, pero aquellas cuestiones en las que podemos intervenir tiene que ver con el manejo tranqueras adentro”, resumió Anghilante.

La Emilia, una escala a la eficiencia

El establecimiento La Emilia se encuentra entre las ciudades de Sastre y San Jorge, en la provincia de Santa Fe, con una superficie de 50 hectáreas, la mitad propias y las otras alquiladas. La actividad comienza en la década de los años 40El suelo es muy fértil y la base de la alimentación es a base de alfalfa, y cada tambo tiene fuerte competencia agrícola en esa zona. Los verdeos de avena son un escenario inmejorable, con animales de alta mansedumbre y buena contextura corporal.

El patio de comidas es un amplio espacio muy ordenado con una buena cantidad de maíz embolsado para el diseño de las raciones.

La sala de ordeño es una espina de pescado fosa y con alimentación automática y en la parte de ingreso está planeado un espacio bajo sombra con ventilación y refrescado que los dueños de La Emilia están planeando para el próximo año.

Las vaquillonas que ingresan a producción es resultado de una recría propia.

Un remolque estercolero distribuye las heces como parte de la estrategia de fertilización.

El abuelo de Ariel Combina comenzó cuando repartieron un poco de tierra para cada uno de los hijos. La decisión era hacer tambo, con ordeñe a mano y así fue discurriendo la vida. Con la llegada de la energía eléctrica se dio un paso adelante. Ariel comenzó a tomar cada vez más responsabilidades y una buena parte de la estrategia estuvo en construir equipos de trabajo, asistidos por un asesoramiento permanente pues las demandas productivas y la necesidad de planificación ya integraban la agenda. El Inta fue un puntal de apoyo y la capacitación permanente es parte de la estrategia de ir mejorando la eficiencia, que es el desafío permanente,

Mario y Matías son parte del plantel del tambo, junto a los padres de Ariel y de a poco fueron construyendo un equipo, quizás uno de los elementos distintivos de La Emilia.

“Uno de los valores de nuestro tambo ha sido el trabajo en equipo, repartiendo tareas, capacitándonos, en realidad nos reconocemos como parte de la familia. Y la otra cuestión que me parece destacable es tener una actitud de mejora permanente, sin temor a cambiar en la búsqueda de nuevos objetivos”, señala con orgullo Ariel Combina.

Las dificultades que tenemos en La Emilia son los problemas que tienen los establecimientos de baja escala pero hemos comprendido que si bien no se hacen al ritmo de un tambo grande pero de a poco se van incorporando mejoras.

-¿Por dónde pasan las mejoras que veremos en La Emilia en el futuro?

-Queremos mejorar los registros de nuestras vacas, dar pasos en bienestar animal y mejoras en la estructura productiva. Quizás debiéramos incorporar más espacio de campo pero ya iremos resolviendo esas y otras cuestiones.

El excedente de vaquillonas se vende y se lo hace bajo registros que garantizan orígenes y sanidad de los animales.

Una de las tareas adjuntas al tambo es la recría de novillos y la venta a frigoríficos.

Ezequiel Girardotti y José Luis Motto son asesores del La Emilia y de las evaluaciones registradas en el último año, se comparten los siguientes datos:

-17900 litros por vaca por año, con un promedio de 22 litros por V.O.

-La carga es de 2,65 vacas por hectárea y tiene 83% de vacas en ordeñe sobre el total del rodeo.

-El 76% de la superficie está implantada de pasturas, en una superficie de 50 hectáreas.

-En octubre de este año La Emilia registra 17,2 litros libres, con un 36% destinado a alimentación respecto al ingreso bruto.

-Producción octubre 2020, es de 3250 litros diarios con 123 vacas.

-Equipo de trabajo estable, con un 33% de trabajo familiar

-Respecto a lo ambiental hay objetivos que se van cumpliendo según lo planeado. Distribución estercolera muy planificada, rotación y baja quema de combustibles fósiles.

José Luis Motta destaca el bajo nivel de endeudamiento, producto de una planificación medida, e ingresos producidos por leche, carnes y otros.

En estos días se trabaja fuerte en el balance de dietas

Guillermo Foerster es asesor veterinario de La Emilia y es el responsable de un diseño riguroso de parición en el proceso de reproducción. Se revisan vacas cada 15 días y en vaquillonas mensualmente, registrando estructura corporal y ciclos, con auxilio para cada animal según su necesidad.

Por Osvaldo iachetta – Redacción Grupo TodoAgro

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